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Selena rompe su silencio para ELLE Magazine

Selena rompe su silencio para ELLE Magazine

Selena será la portada de la edición de octubre de ELLE Magazine. En la entrevista realizada para la revista, habla de su nueva casa, su nuevo trabajo como voluntaria para A21, dónde se encuentra ahora mentalmente y su relación con internet y las redes sociales. Además, anuncia el nombre de una de las nuevas canciones de su próximo disco y ofrece detalles de otras dos. A continuación puedes leer la entrevista entera traducida:

Selena Gomez no ha desaparecido. No exactamente. Pero en los pasados meses, la persona más seguida de Instagram (140 millones y contando) se ha borrado a sí misma de los tabloides. En enero, Gomez se mudó discretamente al Condado de Orange, donde ella y una amiga de la Iglesia Hillsong, Raquelle, viven juntas. «Fue toda una liberación. Los Ángeles se ha vuelto realmente claustrofóbica para mí. No puedo hacer nada de lo que hago aquí en LA. Es imposible», dice.

Después de vender su casa de Calabasas, de 3.3 millones de dólares a French Montana, ahora ha puesto a la venta su casa de Studio City por 2.8 millones de dólares. (Su mansión en Texas, una de las casas más caras cerca de Fort Worth, está a la venta por 3 millones.) Estamos sentados en una cafetería, y Gomez, que va vestida con un mono vaquero, con su pelo recogido para atrás por un pañuelo, abre un tupper de ensalada de pasta. «Creo que todo en mi vida está sufriendo recortes, en el buen sentido», dice. «Estoy volviendo a la simplicidad. Esto es lo que he sido siempre. No es que esté diciendo ‘Me siento mejor que nunca'», continúa. «Lo que quiero decir es, ‘Estoy exactamente donde debo estar. Y estoy tan feliz por estar en este lugar’. Lleva un montón de auto-descubrimiento. ¿De los 20 a los 26? Oh Dios mío. Me siento como una persona totalmente distinta».

¿Cómo? «Durante un tiempo, hice ciertas cosas porque tenía que hacerlas. Por ejemplo, una de mis amigas me miró un día -estábamos comiendo, y creo que había comprado algo, y ella me miró y dijo, ‘¿Te sientes lo suficientemente válida?'».

Eso es bastante duro. «No, ¡es la verdad!», dice. «No soy una persona materialista. [Mis amigas] no me juzgan en ese sentido. Me gusta recibir masajes, me encanta tener cosas bonitas… es solo que, ¿está conectado a lo que valgo? Puedes comprarte algo bonito para sentirte bien. ¿Pero eso es lo que valgo yo como persona?».

Estas son preguntas estimulantes. Y son un indicio de dónde se encuentra Gomez estos días. Porque lo cierto es que ha cambiado algo más que su dirección de correo. Es una cantante, actriz, productora y diseñadora de moda (su segunda colaboración con Coach debutó en agosto) y ahora ha añadido un nuevo rol a su variado currículum: becaria.

¿Cómo dices?

Hace unas horas, en el aparcamiento de una oficina, nos hemos reunido en A21, la ONG global contra la trata de personas en la que Gomez ha estado trabajando como voluntaria. La oficina en el sur de California (hay 14 oficinas en todo el mundo) no aparece en los mapas, y el sitio web no incluye la dirección. Es una medida de precaución, me dice Laura Staph, coordinadora de voluntarios global de la organización. Pero Staph me ha invitado dentro del acristalado espacio abierto, donde docenas de empleados se sientan enfrente de sus ordenadores.

Sobre su reticencia a hablar abiertamente de su trabajo aquí antes del día de hoy, Gomez dice: «No iba a empezar a hablar de ello inmediatamente. Está fuera de mi zona de confort. Necesitaba estar completamente inmersa en ello». Sabe lo que estás pensando. «Qué cosa más genial está haciendo otra celebrity…», dice con una sonrisa. «No es por eso por lo que quiero hablar de ello. No puedo mantenerme en silencio sobre esto».

Gomez empezó como voluntaria aquí en marzo por invitación de la cofundadora Christine Caine, que es también miembro de Hillsong Church, quien invitó a Gomez teniendo la corazonada de que la estrella del pop quizá se sintiera inspirada por su misión. A21 recientemente ha colaborado con el Departamento de Transportes de EEUU para lanzar, «Can You See Me?», una campaña multiplataforma para despertar conciencia sobre la esclavitud. Lo que Gomez aprendió en su primera visita a A21 le conmocionó. «La idea de la trata de personas para mí es… Estoy estupefacta». Gomez recita de un tirón estadísticas e historias de terror sobre mujeres siendo forzadas a la esclavitud sexual hasta que sus órganos fallan, o lugares en Tailandia donde los niños son vendidos en menús parecidos a los de los restaurantes.

La invitación vino después de un complicado 2017. Gomez, que padece la enfermedad autoinmune lupus, recibió un transplante de riñón ese verano. En otoño, se anunció que había roto con Abel Tesfaye, mejor conocido como The Weeknd. Pasó tanto Año Nuevo como San Valentín con su ex Justin Bieber, llevando a especulaciones sobre que la pareja había vuelto junta (Bieber, por supuesto, ahora está prometido con la modelo Hailey Baldwin). Gomez dice que a principios de este año, se sentó con «algunas mujeres increíbles que son muy cercanas a mí. Estaba siendo un momento un poco duro. Y las tenía todas ahí, animándome, y fue uno de esos momentos que imaginas cuando eres una niña y vas a hablar con tus tías y tu madre y estás, ‘Esto es lo que está ocurriendo en mi vida'». Había estado yendo a una velocidad vertiginosa terminando su próximo disco, que podría llegar tan pronto como este otoño. «He estado trabajando durante tanto tiempo, y no quiero coger cosas en mi vida. Solo quiero servir».

Poco después de esa charla franca, Gomez se encontró en una orientación de tres días en A21.

Me pregunto si el equipo alguna vez dudó sobre su compromiso. Gomez exclama, «¡Quizás!», y su supervisora deja ir una carcajada.

Gomez inmediatamente empezó a trabajar cinco días a la semana (quedando pendientes compromisos en el estudio y, dice, reuniones con Puma en Alemania, con los cuales ha colaborado durante un largo tiempo). Obtuvo una dirección de correo y la llave de la oficina, como cualquier otro voluntario. Decidimos ir a esta cafetería no por accidente, sino porque «es a la que todos los voluntarios van», dice, añadiendo con una carcajada: «Es nuestro Central Perk».

Mientras su guardaespaldas nos conduce a «Central Perk», me encuentro pensando sobre la primera vez que Gomez y yo nos conocimos -hace tres años, para su última portada de ELLE, cuando este segundo acto era todavía hipotético. Era 2015, y ella recientemente se había separado de su madre, que había sido su mánager, y había dejado su discográfica para firmar con Interscope. Se encontraba trabajando duro en su disco Revival, y esperaba que este le ayudara a dejar atrás su imagen de Disney. Durante un paseo por Calabasas, me contó cómo había convencido a su discográfica para enviarla a ella y a sus compositores a México, en busca de inspiración. Le recuerdo esa historia hoy -tres años más tarde, toda una vida- y se ríe, emanando una luz que parece nueva.

«Oh Dios mío», dice. «Guau, ¿no es extraño? Me encontraba en un lugar curioso. Quiero decir, de eso van los veinte. Estás pensando, ‘Quiero explorar, y luego encontraré la inspiración. ¡Me sentaré bajo la lluvia!’ Y luego te das cuenta -al menos yo lo hice- que no se trata de que desaparezca de todas partes. Todavía llevo toda mi mierda conmigo».

Gomez se encuentra envuelta en un cárdigan color beige de Free People, y podría ser confundida por cualquier profesional joven (bueno, uno con un guardaespaldas merodeando alrededor). “Kate [Young], mi estilista»-que también trabaja con Margot Robbie- «se ríe de mí. Dice, ‘Cuando estás conmigo, llevas ropa de diseñadores. Cuando estás con tus amigas, llevas Free People’. Me encanta la comodidad». Gomez da crédito a Young por ayudarla a encontrar su estilo, vistiéndola con un traje de Saint Laurent en 2014 y poco después con un mono largo rojo de Valentino. En 2016, Gomez apareció en una campaña para Louis Vuitton.

Mira alrededor de la cafetería -un sustituto de su nueva vida. «Es tranquilo. Es raro. En el momento en el que cumplí 26, me sentí con 26». Me río porque es la típica cosa que una persona de 26 años diría, pero entiendo a qué se refiere. «Ahora mismo», añade, «me siento muy segura de dónde estoy. No me siento errática o inestable emocionalmente. O como si no pudiera manejar mis emociones, como solía pasarme. Es como entenderme a mí misma un poco más. Por supuesto, aún no me entiendo a mí misma del todo. Pero me siento bien».

Este es un momento tan bueno como cualquier otro para preguntarle sobre trabajar con Woody Allen. Es difícil cuadrar la idea de que Gomez esté haciendo voluntariado para una organización que lidia con el tráfico sexual pero elige trabajar en una película de Allen, que ha sido acusado de abusar de su hija de siete años, Dylan Farrow, en 1992. (Allen nunca ha sido formalmente acusado, pero una oleada de actores han anunciado públicamente que lamentan haber trabajado con él). Para una modelo a seguir para chicas jóvenes, parece una elección rara. La madre de Gomez y compañera en producción, Mandy Teefey, sintió algo similar, publicando en Instagram a principios de año: «Lo siento, nadie puede conseguir que Selena haga algo que no quiere. Tuve una larga charla con ella sobre no trabajar con él y no caló».

El año pasado, un periodista de Billboard le preguntó a Gomez si había considerado el pasado de Allen antes de firmar para A Rainy Day in New York, y su respuesta fue… no demasiado genial. «Para ser sincera», dijo, «no estoy segura de cómo responder -no porque trate de alejarme del tema. [Los alegatos contra Harvey Weinstein] ocurrieron justo después de que hubiera empezado [con la película]. Aparecieron en medio de eso. Y eso significó algo, sí. Tuve que encararlo y discutirlo. Retrocedí y pensé, ‘Guau, el universo funciona de manera interesante'».

Cuando le pregunto si hay algo que le gustaría decir ahora sobre el tema, declina. «Creo que es mejor no hacerlo».

Ese comentario -o no comentario, realmente- es el tipo de leña que inicia un fuego alrededor de la Máquina de Indignación Online. Ella solía monitorizar todo ese feedback en tiempo real, y el ruido era incesante. Quería gritar: «¡Puedo hacer lo que me plazca! ¡No pongas palabras en mi boca!». Pero ya no parece importarle. «No me meto a internet», dice llanamente. «No me he metido en internet desde hace meses. No tengo mi contraseña de Instagram. No tengo apps en mi móvil, ni apps de edición de fotos. Tengo Peak, un juego mental». (Gomez continúa actualizando su Instagram desde el móvil de su amiga, que tiene acceso a su cuenta).

«La razón es que para mí no es real», añade. «Sé que mi voz es muy destacada, pero no me he despreocupado. Soy selectiva. En lo que a mi vida personal respecta, ¿alguien me ve tomando una copa de vino? Me importa una mierda. No trato de esconderme. Esa es mi vida. La vivo como quiero vivirla. Es sobre hacer un esfuerzo consciente -si puedo tener un momento para estar con mis amigas, aprovecharé ese tiempo. Así que no tengo nada de eso. Tuve que tomar esa decisión».

Los paparazzi todavía la rastrean cuando está en LA. Después de que se anunciara que Demi Lovato, su amiga de la infencia, había sufrido una sobredosis, unas fotografías de Gomez, con apariencia triste, aparecieron en la red. Esto es seis días después, y Lovato todavía se encuentra en el hospital, al parecer debido a complicaciones de su sobredosis. Y es devastador. Gomez empieza a hablar sobre ello, y luego se queda sin habla. «Lo que digo es que me puse en contacto con ella personalmente, no hice nada público. No quería. Yo… la quiero. La conozco desde que tenía 7 años. Así que… eso es todo lo que diré».

Nuestro tiempo juntos casi se ha terminado, y Gomez debe irse al estudio de grabación pronto, donde está ultimando los detalles de su álbum. Ha ido lanzando singles lentamente -incluyendo «Back To You», de la segunda temporada de Netflix 13 Reasons Why, en la que también trabaja como productora ejecutiva. No fueron necesarios viajes inspiracionales a México, dice, solo paciencia.

Al principio habíamos planeado ir al estudio juntos, pero su equipo rechazó la idea, teniendo la sensación de que era demasiado pronto para compartirlo. Pero Gomez no puede evitarlo. Dice que la música es diferente a todo lo que ha hecho antes -dándose cuenta inmediatamente de que eso es algo que los artistas siempre dicen pero raramente cumplen. Llama a su nueva música «funky». «Probablemente van a matarme», dice, antes de pedirle a su guardaespaldas que suba el volumen y apretando el Play de un tema nuevo.

Una línea de bajo punzante aparece. Ahí está la voz de Selena, sonando segura; el tema parece más algo de Prince que de la chica que arrulló «Come and get it».

«¿Ves?», dice. Quiere demostrar que la música es una salida, y definitivamente lo es, pero hay algo más, creo. No ha querido hablar hoy de su vida amorosa -o en ningún momento, realmente. Y ciertamente no comentará nada sobre el compromiso relámpago de Bieber y Baldwin (ellos, también, están relacionados con Hillsong). Como su famosa amiga Taylor Swift, que reserva su veneno para las letras de sus canciones, parece que también Gomez quiere dejar que la música cuente dónde está su corazón.

Tengo que tomar notas rápidamente. Canta sobre eliminar a un hombre de su vida después de «1.460 días» y «limpiar mi pizarra». «Without you», canta «I don’t overthink it.» El puente va un poco así: «I’m drunk and I might as well tell you, Get you ooh ooh ooh out of my head now».

No puede evitar cantar al mismo tiempo, pareciendo más feliz y más relajada de lo que ha estado en todo el día, y ciertamente más de lo que lo ha estado las otras veces que nos hemos reunido. La canción termina, y ella presiona el Play de un segundo tema -que también habla de su independencia, esta vez de un hombre que no la respeta. “Were my ambitions too high?” canta, declarando: “Baby, you’re so distant. Why don’t you recognize I’m so rare?”

Me habla de una canción en el álbum titulada «Flawless» (sí, el mismo título que el éxito de Beyoncé). “A pesar de todas tus imperfecciones, eres perfecto. No estás luchando. Soy yo animando a una versión más joven de mí misma. Incluso cuando eres imperfecto, incluso cuando te sientes inútil, eres perfecto. Es una canción que voy a cantar el resto de mi vida».

Selena habla de sus problemas de depresión y su herencia mexicana para Harper’s Bazaar

Selena habla de sus problemas de depresión y su herencia mexicana para Harper’s Bazaar

Selena será la portada de la edición de marzo de la revista de moda estadounidense Harper’s Bazaar. Además de una sesión de fotos en la que aparece con pelo rubio, realizada a finales del año pasado, en la revista también se podrá encontrar una entrevista realizada por Katherine Langford, la actriz protagonista de 13 Reasons Why, donde Selena habla de su depresión, su próximo disco, su herencia mexicana y más.

KATHERINE LANGFORD: ¿Cuál es la mejor parte de ser una artista en 2018?

SELENA GOMEZ: Siento que se ha convertido en un lugar mucho más seguro para expresar tus preocupaciones o incluso para tener el derecho de decir: «No estoy segura de que me sienta cómoda en este entorno». A nivel personal, habiéndome dedicado a esto desde que tenía siete años, probablemente ahora es cuanto más cómoda me haya sentido nunca. Incluso en las audiciones siento que tengo mucha más confianza de la que habría tenido en el pasado. No me obsesiono en las cosas en las que solía, «¿Parezco lo suficientemente mayor? ¿Parezco lo suficientemente sexy? ¿Parezco lo suficientemente guay? ¿Soy lo suficientemente amable, lo suficientemente graciosa?» Me vienen a la mente ese tipo de cosas, pero ahora me siento un poco más liberada.

KL: Te hiciste famosa en tus primeros años de adolescencia. ¿Hay algo que sientes que te perdiste?

SG: Probablemente he pasado demasiado tiempo pensando cómo podría haber sido mi vida, así que ahora trato de sentir gratitud por cómo es. Nunca quise ser el tipo de persona que dice: «Oh, desearía tener una vida diferente». Así es como funcionó para mí. Estoy en el punto en que conozco el valor de mi privacidad, y entiendo cómo funciona el sistema, y ​​una vez que me di cuenta y acepté esa parte me volví un poco más valiente. Lo veo como un pequeño precio a pagar por poder tener la vida que tengo ahora.

KL: Esto es Harper’s Bazaar, así que tenemos que hablar de moda. ¿Eres una chica de zapatos o una chica de bolsos?

SG: Oh, soy ambas cosas, y siempre lo he sido. Incluso cuando era más joven y llevaba mochilas, estaba súper emocionada por tener una Betsey Johnson. Me parecía mucho más emocionante que la ropa. Y me encantan los zapatos guays. Siempre sentí que lo que vestía no importaba a menos que tuviera un par de zapatos guays para llevarlo.

KL: ¿Cuál fue tu primera compra importante relacionada con la moda?

SG: Una bolso de Louis Vuitton para el portátil, justo después de cobrar mi primer gran cheque. Recuerdo que tenía mucho miedo de estropearlo y fingía que era una pequeña empresaria que necesitaba llevar todas sus cosas importantes, aunque solo fueran mi brillo de labios y mi portátil.

KL: Has ido creciendo en el mundo de la moda. ¿Cómo describirías tu estilo personal?

SG: Definitivamente casual. Incluso si no estoy haciendo ejercicio, parece que estoy haciendo ejercicio. [Risas]

KL: Eres la reina indiscutible de Insta, por supuesto. ¿Cómo trazar la línea entre la Selena pública y la privada?

SG: Tengo una relación compleja con Instagram, cuanto menos. Me ha dado voz en medio de todo el ruido de gente intentando contar mi vida por mí y me ha permitido decir: «Oye, voy a publicar esto, y se va a ocupar de las 1.200 historias que la gente piensa que son interesantes, pero en realidad no lo son, y que ni siquiera son verdad». Así que me da poder porque son mis palabras y mi voz y mi verdad. Lo único que me preocupa es cuánto valor depositan las personas de nuestra edad en las redes sociales. Es una plataforma increíble, pero en muchos sentidos les da a los jóvenes, yo incluida, una representación falsa de lo que es importante. Así que sí, es una relación compleja. Probablemente una de mis relaciones más complicadas.

KL: ¿Cómo es una típica noche de sábado para ti?

SG: Depende. Si me apetece pasar tiempo de hermanas, estaré con mi hermana, Gracie. Ella es más madura que yo en muchos aspectos, y tiene cuatro años. [Risas] Si quiero pasar el rato con mis amigos, la verdad es que no voy a demasiados sitios que estén de moda, así que la gente sabe que no deberían invitarme a esos lugares porque no voy a ir. Me gusta ir a buenos restaurantes, pero también me gusta Chili’s. Me encanta ir a Chili’s y comer queso y patatas fritas. También me encanta bailar. Muchísimo. Me encanta hacer el idiota con mis amigas.

KL: ¿Cómo de importante es tu herencia mexicana?

SG: Extremadamente importante. Me miro en el espejo todos los días y pienso: «Tío, ojalá supiera más español». Nunca olvidaré cuando estaba haciendo mi programa de televisión [Wizards of Waverly Place]; Creo que tenía 15 o 16 años. Hacíamos grabaciones en vivo todos los viernes, y un viernes había una madre soltera con sus cuatro hijos. Ella era latina, y se acercó a mí después, llorando. Sus hijos estaban muy emocionados, pero yo reparé en la madre, así que le di un abrazo y le pregunté: «Oye, ¿estás bien?» Y ella dijo, «Es realmente increíble para mis hijas ver que una mujer latina puede estar en esta posición y lograr sus sueños, alguien que no es la típica, ya sabes, rubia con ojos azules.» Y entendía lo que quería decir. ¡Cuando era más joven, mi ídolo era Hilary Duff! Recuerdo querer tener ojos azules también. Creo que en ese momento me di cuenta de que significaba algo para la gente. Que importa. Incluso recientemente he experimentado cosas con mi padre que tenían motivos raciales. La mayoría de las veces, sin embargo, trato de separar mi carrera de mi cultura porque no quiero que las personas me juzguen por mi aspecto cuando no tienen idea de quién soy. Y ahora más que nunca, estoy orgullosa de eso. Pero aún necesito aprender español. [Risas]

KL: Los Millennials somos criticados a menudo por estar mimados y carecer de una dirección clara. ¿Crees que tenemos un mala reputación?

SG: Creo que los millennials somos muchísimo más inteligentes de lo que la gente se cree. Somos más conscientes de lo que queremos admitir y estamos más expuestos a todo lo que ocurre en el mundo, simplemente por crecer en Internet, lo cual da un poco de miedo pensar.

KL: ¿Qué crees que distingue a nuestra generación de las que vinieron antes?

SG: Principalmente creo que es la libertad de expresarnos y ser lo que somos sin remordimientos. Gracias a Internet, no importa quién seas, sabes que no estás solo. Tal vez un niño o una niña que crece en el sur o donde sea y se encuentra confundido y aterrado de ser quien es porque no cree que sea correcto. Ahora pueden ver a su alrededor a personas que viven libres de dolor, de intenciones ocultas, de secretos. Creo que los secretos matan a la gente, realmente lo creo. Terminas tratando de ocultar tanto de lo que eres por el bien de tu familia o de quien sea, y piensas que eres malo por ser diferente. Por lo tanto, es poderoso ver a nuestra generación rompiendo esos límites y alentando a otras personas a hacer lo mismo. Hay una sensación de libertad que las generaciones pasadas no pudieron tener.

KL: ¿Quién es tu mayor modelo femenino a seguir?

SG: Meryl Streep siempre ha sido uno de mis ídolos por su elegancia y su capacidad de ser siempre fiel a sí misma, pero jugando con estos personajes increíblemente complejos y difíciles. Me encanta su manera de comportarse. Siento lo mismo por Grace VanderWaal, que tiene, como, 14 años. Estuve en el Billboard Women in Music Awards el año pasado con todas estas increíbles mujeres, pero ella era simplemente radiante. Tenía este conocimiento y sabiduría sobre ella misma que yo querría para mí. Ah, y realmente amo a Amal Clooney. Sé que suena raro, pero he leído mucho sobre ella. Es simplemente increíble, la manera en la que habla y por lo que lucha. Supongo que estoy un poco por todos lados.

KL: Si pudieras intercambiar lugares con cualquier actriz del pasado, ¿quién sería?

SG: O Audrey Hepburn o Molly Ringwald en los años 80. ¿Cómo de increíble debió haber sido? Ella era pelirroja, tenía pecas y era increíblemente guay. Todavía quiero vestirme como ella en La chica de rosa.

KL: ¿Crees que 2018 será un año mejor que el que acabamos de tener?

SG: Voy a decir que sí porque lo creo para mí misma. Y cualquiera que me conozca sabe que siempre partiré de mi salud y mi bienestar. He tenido muchos problemas con la depresión y la ansiedad, y he sido muy elocuente al respecto, pero no es algo que siento que supere alguna vez. No va a haber un día en el que diga: «¡Aquí estoy en un vestido bonito, gané!». Creo que es una batalla a la que voy a tener que enfrentarme durante el resto de mi vida, y me parece bien, porque sé que me elijo a mí misma sobre cualquier otra cosa. Estoy empezando mi año con ese pensamiento. Quiero asegurarme de estar sana. Si eso está bien, todo lo demás caerá en su lugar. La verdad es que no me marco metas porque no quiero decepcionarme si no las alcanzo, pero también quiero trabajar en mi música. Mi próximo álbum ha estado siempre en fase de creación. Cuando la gente me pregunta por qué, soy sincera al respecto: porque no estaba preparada. Quiero decir, sin rodeos, aún no tengo suficiente confianza sobre en qué punto está mi música. Si eso me lleva 10 años, entonces me lleva 10 años. No me importa. En este momento simplemente quiero ser súper consciente con todas las cosas que estoy haciendo.

Selena aparece en la portada de Billboard como Mujer del Año

Selena aparece en la portada de Billboard como Mujer del Año

Además de ser galardonada en la gala Women In Music de Billboard como «Mujer del Año», que se celebrará el 30 de noviembre en Nueva York, Selena ha sido la portada de la edición de diciembre de la revista musical. En la entrevista ofrecida habla de Justin Bieber, The Weeknd, Woody Allen, su perro Charlie y el trasplante al que se tuvo que someter, entre otras cosas.

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Hay un oso de peluche de metro y medio despatarrado por el suelo de la cocina de la casa de Selena en North Hollywood. «Lo sé, lo sé», dice Gomez, poniendo los ojos en blanco, dándose cuenta de que el animal de peluche no pega mucho con el trío de sillones enclavados en un acogedor rincón de mármol. «Fue un regalo, y al principio pensé ‘Esto es súper ridículo, me muero de ganas de dárselo a otra persona'».

Pero Gomez, de 25 años, no se ha librado de él… todavía.

Durante los últimos años, la estrella del pop nacida en Texas se ha enfrentado públicamente a la ansiedad y la depresión que se han entrelazado con el lupus, la enfermedad autoinmune que le fue diagnosticada en 2013, también hizo un «Marie Kondo»: eliminar los excesos superficiales para que solo las personas y las cosas que, según ella, «realmente valían la pena» permanecieran en su vida.

Durante ese tiempo, Gomez ha estado con amigos y parejas románticas (su relación de 10 meses con The Weeknd terminó en noviembre). Incluso esta casa, una casa de campo desprovista de escaleras de caracol y los miradores estilo palazzo de su antigua casa en Calabasas, forma parte de la ecuación. Oculta por completo de la calle por una gruesa losa de setos, está envuelta en el tipo de silencio que está en sintonía con Gómez, que proyecta una confianza calmada y pacífica. «No necesito muchas cosas», dice en este nublado viernes. «Me gusta sentirme apartada, y quería un lugar donde pudiera estar sola».

La soledad ha sido una constante para Gomez desde que aterrizó en su primer trabajo como actriz a los 7 años en Barney & Friends, y se intensificó después de sus cinco años en Los Magos de Waverly Place, la sitcom de Disney que la catapultó al estrellato, primero juvenil, y finalmente de la música pop (Gomez ha vendido 3,4 millones de álbumes y tiene 2,8 mil millones de reproducciones en los Estados Unidos, de acuerdo a Nielsen Music).

Estos días, sin embargo, ha transformado esta soledad en una fuente de liberación. Gomez, sin maquillar después de una clase de Pilates esta mañana, brilla, iluminada desde dentro, mientras trata de explicar esto: «No sé cómo explicar el lugar en el que me encuentro, salvo decir que me siento completa».

Una sensación similar de equilibrio relajado se puede escuchar en las cuatro nuevas canciones que ha lanzado en 2017. «Bad Liar» de sonido disperso, que alcanzó el No. 20 en el Billboard Hot 100 en julio, fue recibido con entusiasmo por los críticos, y «Wolves», su single con el DJ del momento marshmello, puede ser la más sutil y emotiva canción para baile del año. Incluso el videoclip de «Fetish», inspirado en películas de terror, que ha cosechado más de 119 millones de visitas en YouTube, refleja la total falta de preocupación de Gomez sobre cómo la gente la percibe.

Solo han pasado 15 minutos desde que estoy con Gomez cuando comienza a hablar sobre decisiones que la mayoría de la gente nunca tendrá que tomar: buscar instalaciones de rehabilitación en 2014 y 2016, y el trasplante de riñón al que se sometió este verano debido a complicaciones del lupus (por el cual ha recaudado más de $500,000 para ayudar a encontrar una cura). No hay inquietud, ni vacilación, ni miradas de búsqueda mientras habla, solo una especie de apertura que hace que sea fácil olvidar que Gomez está a mitad de sus 20 años.

Incluso el director de la discográfica de Gomez, John Janick, CEO de Interscope Geffen A & M, se maravilla diciendo que «ella tiene un equilibrio realmente bueno en su vida, no solo se centra en una cosa». La artista Petra Collins, una amiga de Gomez y que dirigió el video «Fetish» y su actuación en los American Music Awards, dice que a Gomez «le importan tanto las cosas y las personas que casi da miedo, en el buen sentido».

El resto del día para Gomez estará exhaustivamente documentado por la prensa sensacionalista: cena en un restaurante con Justin Bieber, que recientemente ha vuelto a entrar en su vida, y una parada con él en la conferencia anual de la Iglesia Hillsong. Horas después de que Gomez y yo nos separáramos, Jennifer Lawrence, como presentadora en Jimmy Kimmel Live!, incluso le preguntará a la invitada Kim Kardashian qué opina sobre que Gomez y Bieber «vuelvan a estar juntos». «Creo que es muy lindo», responde Kardashian. (Cuando le pregunto a Gomez por Bieber, ella simplemente dice: «Aprecio a las personas que realmente han impactado en mi vida»).

Esa es la clase de atención que hace que Gomez contemple la posibilidad de huir, «ir a Alaska, y solamente reaparecer cuando hay trabajo». En cambio, explica: «Quiero vivir una vida que valga la pena vivir», para elegir exactamente quién y qué es lo que mejor se adapta en su vida, sin importar cómo se ve desde el exterior. Incluso si se trata de un oso de peluche gigante, al cual, si no hay otra opción, su perro Charlie salta sobre él con desenfreno.

Lo primero es lo primero: ¿Cómo elegiste a Charlie?
La verdad es que tiene gracia, fue cosa de mi ex novio [The Weeknd]. Estábamos caminando por la calle [en Nueva York], y él vio a un cachorrito precioso en el escaparate y entró. Charlie estaba en la esquina. Tenía la cabeza gacha y parecía realmente triste, y yo me enamoré de él. Siento que hago eso en cada situación de mi vida. Encuentro a esa persona, o perro, y digo: «Síiii. Eso es lo que quiero».

¿Fue la casa en la que creciste parecida a esta casa de campo?
No sé si «casa de campo» sería la palabra adecuada. Tenía muchas cosas típicas de Texas, muchos revestimientos de madera en esa casa y alfombras en todas las habitaciones, excepto en la cocina. Puedo imaginarlo todo, cómo huele. Lo extraño mucho. La canción de Miranda Lambert «The House That Built Me» describe cómo me siento con respecto a ese hogar. Mi mamá tenía 16 años cuando me tuvo, así que tenía una habitación al lado de la de mi madre y la de mis abuelos. Era muy pintoresco: podías dar una vuelta por la casa y tardabas tal vez cinco segundos. Cada vez que vuelvo a Texas paso por allí, pero no tengo la valentía de subir y llamar a la puerta.

Recientemente dijiste que no quieres que la gente sienta lástima por ti por el trasplante de riñón y el lupus, que esas experiencias te abrieron nuevos caminos. ¿Cuál ha sido la revelación más sorprendente de todo esto?
Continuamente pensaba sobre cuánto mi cuerpo es mío. Desde que tenía 7 años, mi vida siempre me pareció que se la estaba dando a alguien más. Me sentía realmente sola a pesar de que tenía mucha gente maravillosa a mi alrededor. Pero las decisiones que estaba tomando, ¿alguna vez fueron por mí? [Después de la cirugía] tuve este sentimiento de gratitud por mí misma. No creo que me hubiera parado nunca para decir: «Estoy realmente agradecida por ser quien soy».

¿Te sientes cómoda con tu cicatriz?
Sí. Al principio no, pero ahora sí. Fue realmente difícil al principio. Recuerdo que me miraba en el espejo completamente desnuda y pensaba en todas las cosas de las que solía quejarme y solo preguntaba: «¿Por qué?». Tuve a alguien en mi vida durante mucho tiempo que me señalaba todas las cosas con las que no me sentía bien de mí misma. Cuando miro mi cuerpo ahora, solo veo vida. Hay un millón de cosas que puedo hacer: láseres, cremas y todo eso, pero me siento bien [con la cicatriz]. Y, por cierto, no hay nada malo con [la cirugía plástica]. Cardi B ha sido mi inspiración últimamente. Ella está arrasando, y está orgullosa de todo lo que ha hecho. No hay absolutamente ningún juicio por mi parte. Solo pienso en mí, podrían ser mis ojos, mi cara redonda, mis orejas, mis piernas, mi cicatriz. No tengo unos abdominales perfectos, pero siento que estoy hecha maravillosamente.

Suena a que lucirás tus arrugas con orgullo algún día.
Oh sí. [Pero] ese puente lo cruzaré cuando llegue ese día. Tal vez diga, «¿Sabes qué? Es hora de una pequeña puesta a punto». Pero quiero asegurarme de que lo estoy haciendo porque estoy de acuerdo con dónde estoy.

Para no escuchar el ruido a tu alrededor.
¿Sabes?, tengo que tener mucho cuidado con las opiniones que escucho. Y la sociedad te enseña a honrar y respetar a las personas que te rodean. Pero la lealtad y la honestidad pueden significar algo completamente distinto. Y creo que alterarme o editarme por el bien de los demás ha sido algo que he hecho durante toda mi vida. He tenido que aceptar donde estoy. Me llevó alrededor de cinco años y momentos en los que necesitaba alejarme y estar sola y pelear esas peleas por mi cuenta, o irme a un lugar donde pudiera enfocarme en eso. Y ese tiempo para mí fue muy doloroso, muy duro y muy solitario. Pero de verdad sentí que eso es lo que me ayudó a sentirme satisfecha con el lugar donde estoy ahora.

Leí que hiciste terapia equina. ¿En qué ayuda eso exactamente?
Una de las primeras veces que lo hice fue [en un centro de rehabilitación] en Tennessee, y fue bastante divertido. Recuerdo que me sentí como Winona Ryder en Inocencia interrumpida ese día. Iba toda vestida de negro, y estaba en modo dramático. Había tres caballos para elegir, y naturalmente fui a por el emocionalmente inaccesible.

Igual que con Charlie en la tienda de mascotas.
Exactamente. [Risas.] Entonces, estaba muy enfadada, tenía mucho estrés en mi cuerpo y el caballo salió disparado, se largó. Y yo cada vez me sentía más enfadada y frustrada. Los caballos realmente pueden sentir tu energía. Después de intentarlo varias veces, el terapeuta me miró y dijo: «¿Sabes qué? Necesito que tomes el caballo agradable, dulce y amable. Quiero que aceptes lo que tienes frente a ti». Respiré profundamente, caminé por el establo y cuando volví, me sentí completamente decidida. Soy el tipo de persona que se va a casa y piensa: «Tal vez no hice lo suficiente», o siento que no he sido suficiente, y esas son las cosas en las que no puedes concentrarte. Vuelve a la idea de estar presente. Y eso fue hace cuatro años. Mucho ha cambiado. Me siento mucho más centrada, más tolerante.

¿Crees que con todas las exigencias sobre ti y los estragos que el estrés puede tener en tu estado de salud, permanecer en Los Ángeles es sostenible?
No. No estaré aquí a largo plazo. Y no tengo nada en contra de esta ciudad: este lugar me ha dado forma, y ​​me ha empujado a ser consciente de todas las elecciones que estoy haciendo. Pasé un tiempo este año grabando [la próxima película de Woody Allen] en Nueva York. Creo que estar en esa película y estar en Nueva York, la cultura allí, simplemente caminar y relacionarme con la gente, que no es tan común aquí, siento que me permitió estar presente un poco más.

¿Cómo fue tu audición con Woody?
Audicioné cinco veces para el papel. No tuve la confianza suficiente unas cuantas veces y me rechazaron, pero resultó que no encontraban a nadie, así que hice la audición una vez más y lo di todo. Siento que me lo gané. Y fue una gran experiencia para mí. En la actuación y en el cine, estás en una comunidad mucho más estable. Lo digo con delicadeza porque todos tenemos nuestras cosas, pero fue un gran apoyo. Realmente me abrió, y lo necesitaba después de la cirugía. Puede haber tanto ruido y caos en la vida cotidiana de todos, y fue realmente genial que cuando pisamos el set, fue solo eso. También es un paso en la dirección en la que quiero ir [con la actuación]. Empecé a pasar tiempo con los [cineastas independientes] hermanos Safdie, también, que son increíbles.

¿El pasado de Woody fue algo en lo que pensaste antes de firmar para la película?
Siendo sincera, no estoy segura de cómo responder, no porque esté tratando de evitar la pregunta. [Las acusaciones hacia Harvey Weinstein] en realidad sucedieron justo después de que comenzara a grabar [la película]. Aparecieron en medio de eso. Y eso significó algo, sí. Tuve que enfrentarlo y discutirlo. Tomé un poco de distancia y pensé, «Guau, el universo funciona de maneras interesantes».

Las voces de las mujeres finalmente se están escuchando y los hombres predadores están haciéndose responsables. A medida que estas noticias se van dando a conocer, ¿te sientes inspirada? ¿Descorazonada? ¿Esperanzada?
Siento todas esas cosas. He llorado. Pero definitivamente me siento esperanzada. Cuando la gente habla sobre esto, deseo que les empodere, porque merecen sentir eso. Soy lo suficientemente afortunada de no haber experimentado algunas de las cosas traumáticas por las que otras mujeres han tenido que pasar. He conocido personas en mi familia que han pasado por esas cosas. Intento que las personas acudan a mí y se abran, crear un entorno seguro para que lo puedan hacer.

¿Estás trabajando en música nueva?
Lo estoy. Lo digo de una manera muy cariñosa, [pero] mi discográfica ha estado impaciente por toda la música que he estado creando, y hay tanto poder en decir «no». Me gusta cómo presentamos la música este año, porque no fue de una manera agresiva; se sentía muy genuino. Cancelé los últimos dos tours que hice, así que eso es algo que también he considerado profundamente. ¿Cómo pisaré ese escenario y me apropiaré por completo de él? En el pasado, no paraba de intentar alcanzar algo: «Este traje no es lo suficientemente brillante. ¿Qué va a atraerlos? Todos siguen mirándome como si fuera una chica joven».

¿Has experimentado la sensación de ver tu nombre en la prensa de manera diferente a como lo veías hace cinco años?
Definitivamente. Durante un tiempo solo quería defenderme. Quería gritar y decir: «¡No tenéis ni idea! ¡Puedo hacer esto! ¡Y tomar estas decisiones!» Me encantaba formar parte de los proyectos en los que estaba, amaba lo que estaba haciendo, y siento que la atención a mi trabajo no paraba de alejarse. Recuerdo sentir que no estaba siendo definida por mi trabajo, sino por lo que era. En el momento en el que lancé «The Heart Wants What It Wants» [en 2014], que fue la primera vez que compartí mucho de lo que era en mi vida personal, creo que ocurrió un cambio. ¿Me gustaría que las personas se preocuparan por las cosas en el mundo que importan? ¿Cosas que realmente deberían discutirse más? Sí. Pero no puedo controlar eso. Y no quiero.

Con 129 millones de seguidores, eres la persona más seguida en Instagram, pero también has hablado sobre tomarse un tiempo para descansar de las redes sociales.
Amo a Kevin [Systrom], el creador de Instagram, y en el pasado se enfadó conmigo cuando dije: «Tengo que tomarme un descanso». Pero alejarme me sirvió para pasar tiempo con las cosas que importan. He estado saliendo con un viejo amigo, y básicamente cada conversación queremos que sea intencional. Conversaciones significativas que te recuerdan que todo está dentro de donde estamos. No se trata de lo que está sucediendo con todo lo demás.

¿Cuál ha sido la mejor parte de estar soltera?
¿La mejor parte? En realidad es… ¿sabes qué? Algo de lo que estoy realmente orgullosa es de que hay una verdadera amistad [entre The Weeknd y yo]. Realmente nunca había experimentado algo así en mi vida. Terminamos como mejores amigos, y genuinamente nos alentamos y cuidamos [el uno al otro], y eso fue bastante extraordinario para mí.

¿Qué trajo a Justin de nuevo a tu vida?
Tengo 25 años. No tengo 18, ni 19, ni 20. Aprecio a las personas que realmente han impactado en mi vida. Quizás antes, podría haber estado forzando algo que no estaba bien. Pero eso no significa que esa persona te deje de importar. Y [eso va para] la gente en general. Quiero decir, crecí con Demi [Lovato]. Nick y Joe [Jonas] y Miley [Cyrus], hemos pasado por temporadas en nuestras vidas. No creo que sea tan serio como la gente lo hace ver la mitad del tiempo. Simplemente es mi vida. Crecí con todas estas personas, y es genial ver dónde están todos. Vuelve a la idea de mí sintiéndome completa. Creo que una verdadera representación del amor va más allá de ti mismo. Soy yo tomando café temprano esta mañana y hablando con una mujer que estaba celebrando su cumpleaños e iba a ir a Disneyland por primera vez. Le hablé de mis cosas favoritas allí, y ella se emocionó, y luego me emocioné porque ella estaba emocionada. Las cosas más pequeñas son impactantes.

¿De qué estás más orgullosa hoy?
Estoy muy orgullosa de dónde estoy ahora. Manejo las cosas de manera saludable. Puedo disfrutar de donde estoy. Me encanta poder decir «no». Me gusta ser parte del mundo. La gente está tan aterrada de otras personas. Lo veo mucho en mi generación. Hay tanta ansiedad y angustia, y la presión sigue empeorando. [Pero] estoy más orgullosa de no estar hastiada. Tengo muchísimos motivos para decir: «Idos todos a la mierda». Y no lo hago. Tendré días malos en los que no querré salir de mi habitación, pero estoy lista para ellos.

Selena, elegida por TIME como una de las mujeres que están cambiando el mundo

Selena, elegida por TIME como una de las mujeres que están cambiando el mundo

La revista TIME ha presentado su nuevo proyecto especial: una revista y documental dedicado a 46 mujeres que están cambiando el mundo de diversas formas, entre las que se encuentra Selena. Con el sobrenombre de «The Tastemaker» (la que marca tendencia), Selena se encuentra en esta lista por ser la primera persona en alcanzar 100 millones de seguidores en Instagram. A continuación puedes ver un pequeño vídeo preparado por TIME, y debajo, leer una parte de la entrevista traducida.

Mi madre hacía un montón de teatro cuando yo era pequeña. Así que creo que para mí, actuar era algo instintivo. Me encantaba poder hacer reír a la gente, y si alguien estaba triste, no me gustaba. Siempre intentaba hacer sentir bien a la gente, hacerles sentir algo. Así que cada vez que veía a mi madre actuar, pensaba: «Quizá tendré la oportunidad de hacer eso algún día». Solía usar mi barrio entero como mi escenario.

Cuando empecé a trabajar de cría, mi madre era la persona en mi vida que me guiaba. Entendía que actuar era un trabajo, que me divertiría, que lo disfrutaría -y que si ya no lo disfrutaba, entonces debería dejar de hacerlo. También tenía que ir al colegio. Esa es la base sobre cómo crecí. Había momentos en los que tenía que comportarme como un adulto, pero cuando estaba en el set de grabación, me sentía como una niña.

Me alegra haber crecido en el tiempo en el que lo hice. Creo que ahora es muy duro ser un niño, especialmente con las redes sociales. No me puedo imaginar cómo sería crecer con eso. Ya es bastante difícil levantarse cada día y sentirse a gusto con uno mismo sin ver los momentos memorables de la vida de los demás. Por eso me gusta ser vulnerable con mis fans en las redes sociales. Me gusta que me hayan visto cometer errores. Trato de usarlas como una forma de conectar con ellos. Eso es todo lo que puedo hacer. Espero que sepan que ser fuerte no significa que tienes que ponerte una careta. Ser fuerte es ser vulnerable.

Selena es la portada de la edición de septiembre de InStyle USA

Selena es la portada de la edición de septiembre de InStyle USA

Después de la edición estadounidense de Vogue, InStyle será la siguiente revista en la que Selena será portada este 2017. En ella Selena ha aprovechado para presentar su bolso, resultado de la colaboración con Coach, además de hablar de su retiro para cuidar de su salud, su novio, sus proyectos y más.

FOTOS [HQ]:

Selena Gomez llega al Hotel Sunset Tower en Los Ángeles, y juro que parece más alta. Lleva un vestido de rayas de Free People y tacones, por supuesto -una chica no consigue más de 123 millones de seguidores en Instagaram sin estar mona. Pero es algo más sutil que eso. Ella parece más… crecida.

Pide una ensalada de remolacha («Estoy cuidando de mi salud últimamente. Mis abuelos y yo siempre comemos barbacoa al estilo de Texas», dice, acompañando su escasa comida con un encogimiento de hombros como diciendo ¿qué le voy a hacer?). «La verdad es que viví en el Sunset Tower durante tres meses», explica, «Estaba pasando por unos momentos muy duros en mi vida y decidí vivir aquí».

Entrevisté por última vez a Gomez hace cuatro años para otra revista. Me llevó a Hooters, donde ella era un cliente habitual. Pidió pepinillos fritos. Tenía el pelo largo, llevaba un gorro de lana y manchó de ketchup su camisa de cuadros. Grabamos un pequeño vídeo juntas, y ella trajo una bolsa de ropa de su casa, incluyendo prendas de su colección Dream Out Loud.

Eso fue, claro, hace tiempo. En medio de una tormenta de fama y redes sociales, Gomez ha encarado la ola y la ha surfeado. Su «bolsa de ropa de su casa» ha evolucionado en contratos con Pantene y Coach; Hooters es ahora el Sunset Tower. Este verano ha ido lanzando nueva música tan esperada como el respirar, al mismo nivel que Adele. Y, por supuesto, su primer novio público, Justin Bieber, es historia. (En el momento de nuestra entrevista, lleva seis meses con Abel Tesfaye, aka The Weeknd).

Pero continuando con la metáfora trillada del océano, los 10 años de Gomez en el ojo público no ha sido un paseo en mar en calma. El año pasado pasó tres meses en un centro de tratamiento de Tennessee por depresión y ansiedad. A los 25, está reconciliando sus años de estrellato con las demandas emociones de su vida adulta. Así que es con cierta ironía que ella mira una foto suya de mi carpeta y dice, riéndose secamente: «Todavía tengo la habilidad de parecer una quinceañera».

Gomez tiene un poder particularmente potente: Su fama no viene solo de lo que crea, su aspecto o con quién sale, sino de cómo ha sufrido y cómo se ha levantado. No es una gran defensora de esa especie de fama temprana que ella experimentó en la serie de Disney Los Magos de Waverly Place. «Creo que es realmente disfuncional estar en esta industria a una edad temprana, en la que estás descubriendo quién eres. No lo recomiendo».

Pero de alguna manera Gomez ha condensado inconscientemente todo eso en una especie de elixir, con el que no solo alimenta a sus fans, sus colaboradores y su negocio sino que también le hace sentir mejor a ella. Pero dejaré que ella te hable de eso.

LAURA BROWN: ¿Todavía vas a Hooters?

SELENA GOMEZ: ¡Sí! Pero no demasiado. Ahora cuando me premio a mí misma, que lo hago 100%, es más como: «Voy a salir con mis abuelos», en vez de: «Ey, vamos a Hooters cinco días a la semana porque estoy obsesionada con cualquier cosa que esté frita». Estoy intentando cuidar de mí misma un poco más.

LB: No puedes hootear todo el tiempo.

SG: No puedes. Por mucho que lo disfrute.

LB: Las cosas han cambiado un montón en los últimos cuatro años -todo parece mucho más grande.

SG:  Lo sé. En Instagram mis fans publican throwbacks de todos esos vídeos antiguos, y me emociono mucho porque pienso: «Guau, mi vida es tan diferente ahora». No digo que sea malo, pero es una locura. De verdad que lo es.

LB: ¿Es mucho de lo que ocuparse -saber que eres todo un negocio y que tanta gente depende de ti?

SG: Puede ser un poco abrumador, pero trato de equilibrar todo lo que me hace feliz. Si formo parte de un buen proyecto, puedo confiar.

LB: Te has puesto tus pantalones de chica mayor. ¿Cómo se siente?

SG: Mis pantalones de chica mayor están bien. Son de cintura alta (risas).

LB: ¿Cuándo fue la última vez que andaste por ahí sin ser reconocida?

SG: Sinceramente, si veo una película con mis amigas en pantalones de chándal, está bien. Pero cuando estoy haciendo promoción y me han peinado y maquillado durante dos horas, es algo así como obvio.

LB: Acabas de cumplir 25; ahora entras en tu siguiente cuarto de siglo de vida.

SG: A veces desearía que los números no existieran, porque algunos días siento que tengo 15 años, y luego otros días me despierto y tengo 40. Es rarísimo, cómo un año puede cambiarlo todo. El año pasado cancelé mi gira y desaparecí durante 90 días, y fue lo mejor que podría haber hecho. No tenía móvil, nada, y estaba asustada. Pero fue increíble, aprendí mucho.

LB: Noventa días es mucho tiempo.

SG: Todo lo que me importaba, me dejó de importar. Salí, y estaba como: «Vale, ahora solo puedo ir hacia adelante». Y aún hay días. Voy a terapia. Creo en eso y en hablar sobre cómo estás. Pero ahora estoy en un lugar muy, muy saludable.

LB: ¿Cómo era estar ahí? ¿Fue un shock cultural volver a tu vida?

SG: Estaba en el campo y nunca me arreglaba el pelo; formé parte de terapia con caballos, lo cual es precioso. Y fue duro, obviamente. Pero sabía lo que mi corazón estaba diciendo, y pensé: «Vale, creo que esto me ha ayudado a volverme más fuerte para otras personas». Cuando salí, me invitaron a ir a los American Music Awards, y todos a mi alrededor me decían: «Haz lo que te haga sentir cómoda». No quería que mis fans tuvieran una visión negativa sobre cuidar de ti misma, así que fui, y te diré que la primera vez pisando esa alfombra fue algo abrumador. Sentí que mi espalda estaba sudando.

LB: Cuando estabas haciendo promoción para la serie de Netflix en la que eres productora ejecutiva, 13 Reasons Why, dijiste: «Cuanto más mayor me hago, más insegura soy». Dime por qué.

SG: Eso es lo que trabajo en terapia sobre todo. Por las redes sociales, por toda esa presión que tienen las chicas, es tan difícil. Es bueno estar conectado, ver cosas, y tener una idea de a qué se están dedicando tus amigos. Pero también permite a la gente pensar que necesitan verse o ser de una cierta manera. Recuerdo que cuando tenía mi serie de Disney, simplemente iba por ahí sin importarme nada y haciendo a los niños reír. Estaba en todos lados. Y ahora el zoom se acerca más -tienes a gente horrible tratando de conseguir cosas negativas de ti, y la energía te hace sentir mal contigo misma. No puedes evitarlo. Es muy difícil descubrir quién eres con toda esa presión.

LB: Una gran parte de tu fama viene de tu franqueza. ¿Cómo sabes qué compartir y qué no?

SG: Tenía la posibilidad de dejar que me volviera loca y me destrozara, o simplemente me permitiera a mí misma tener conversaciones reales con la gente. Así que llegué a un lugar donde tengo esta plataforma, y todavía puedo hacer lo que me gusta y conectar con la gente que sienten que han crecido conmigo. No compartiré cosas que no quiero.

LB: ¿Cómo te trata la gente en tu lugar de origen, en Grand Prairie, Texas? ¿Has vuelto ahí a menudo?

SG: Acabo de ir para el cumpleaños de mi ahijado. Fue increíble. Voy a los mismos restaurantes a los que solía ir, y ellos dicen: «¡Bienvenida a casa, señorita Gomez!» Cuando voy, veo a mi familia y me quedo en casa con mis abuelos, comiendo comida casera y paseando por el parque. Es muy desconectado.

LB: Parece que estás realmente feliz ahora mismo con tu novio, Abel.

SG: La verdad es que sí. Es genial. No dependo de ninguna área de mi vida para que me haga feliz. Es muy importante para mí amar y nutrir a mis amigos y mi familia y asegurarme de que nunca me dejo influenciar por un chico. He querido estar en un espacio fuerte durante años, y nunca lo he estado. Antes, era demasiado joven e influenciable, y me sentía insegura. Quieres a alguien que sume a tu vida, no que la complete, si eso tiene sentido. Tengo suerte porque él es más mi mejor amigo que otra cosa.

LB: Escribiste en una publicación reciente de Instagram: «Por fin he librado la batalla de no ser suficiente».

SG: Eso vuelve a donde estoy en mi vida -por supuesto que me importa, pero cada vez me importa menos y menos, y eso es tan liberador. Mi subsistencia no puede depender en «¿Les gusto?». Cuando estaba en Disney, era como: «Oh, ¿no les ha gustado?». Hiere tus sentimientos.

LB: ¿Cómo aprendiste a defenderte?

SG: He aprendido el poder de decir no -me siento poderosa cuando lo dijo. Recientemente me encontraba con gente de mi discográfica, y miré hacia abajo en la mesa y dije: «Respecto vuestras opiniones, pero me vais a permitir dejarlo aquí por hoy. Dadme unos días para pensar en ello». Y salí por la puerta sintiéndome como Anne Hathaway en El diablo viste de Prada, como: «¿Acabo… de hacer eso?». Me sentí bien porque no estaba siendo irrespetuosa. Solo sincera.

LB: Has sacado nuevos singles y tienes un disco en camino. ¿Quieres salir de gira de nuevo?

SG: Sí. Ir de gira es una de las partes más bonitas de hacer música. Ver las caras de la gente, conectar con ellos, es tan -ayer me emocioné mucho en mi Instagram sobre mis fans.

LB: Y también tienes algunos proyectos de moda este otoño -háblame sobre el bolso que has diseñado con Coach,

SG: El director creativo de Coach, Stuart Vevers, es un ángel. Era tan abierto al resolver nuestra colaboración. Si estoy trabajando en una película, o escribiendo o produciendo o en moda, quiero estar rodeada de las mejores personas para que pueda crecer. Estoy muy orgullosa de lo que hemos creado.

LB: Cuando tienes una gran cantidad de premieres a la vuelta de la esquina, ¿dedicas un día a simplemente probarte ropa?

SG: Sí. Es divertido porque mis amigas vienen conmigo, y comen patatas fritas, mientras dicen: «¡Ese es muy chulo!». Y yo estoy como: «¡Lo sé!». Es un pequeño desfile, básicamente.

LB: 13 Reasons Why va a tener una segunda temporada. ¿Te esperabas las opiniones polarizadas sobre el proyecto cuando te uniste a él?

SG: No pensé que estallaría de la manera en la que lo hizo, tanto positivamente como, obviamente, de manera polémica. Así que para la temporada 2 contestaremos muchas de las preguntas que han surgido. Y creo que si nuestra serie es capaz de comenzar una discusión a la hora de la cena, incluso si solo es «Eso es horrible» o «Eso ha sido genial», al menos es comenzar una discusión. Asustó a la gente, pero es realmente importante.

LB: Agradezco que no pierdas el tiempo. Podrías simplemente lanzar música de vez en cuando y protagonizar una comedia romántica. Pero siempre estás embarcándote en cosas que son más reales.

SG: Eso es simplemente porque en mi vida han pasado muchas cosas. He tenido momentos donde he sentido: «¿Por qué puedo hacer esto cuando otras personas tienen tres trabajos para conseguir lo que necesitan?». Me he criado con una madre y un padre y una familia que trabajaba muy duro -fui testigo, ¿sabes? Me mantenían todo lo feliz que podían, pero hasta que tuve 16 o 17 años, fue muy duro. Así que quiero usar mi voz para formar parte de cosas y para hablar de ello, ya sea sobre salud o felicidad o ONGs. Si tengo esta plataforma, ¿por qué no debería usarla?

LB: ¿Cómo de ambiciosa eres?

SG: Mucho. Ya no tengo miedo de equivocarme. Porque prefiero decir: «Defiendo esta posición». No tienes que tener miedo de cometer errores porque así es como descubres las cosas. Soy ambiciosa en todas las áreas de mi vida. Quiero ser mejor hija, mejor amiga, mejor influencer. Quiero sentir algo.

Selena habla de su cansancio hacia Instagram y su salud mental en la portada de Vogue:

Selena habla de su cansancio hacia Instagram y su salud mental en la portada de Vogue:

Selena será la portada del mes de abril de la prestigiosa revista Vogue en su versión estadounidense. Se trata de la revista de moda más importante del mundo, y es la primera vez que le dedican una portada, aunque en el pasado ha aparecido en las ediciones de Brasil y Australia.

A continuación os dejamos con el artículo íntegro traducido al español:

En una inusual lluviosa noche en Los Ángeles, Selena Gomez aparece en mi puerta con una gran bolsa de comida. Hemos decidido que la cena de esta noche sea una especie de tributo a sus barbacoas tras la misa de los domingos que ella recuerda de su infancia en Texas. Ya tengo el pollo cociendo en salsa verde y los pimientos oscureciendo en las llamas de los fogones. Todo lo que necesitamos son las famosas patatas con queso de Gomez -tan malas que son buenas, promete. Deja su bolso de Givenchy y pone encima de la mesa, en una sucesión llamativa, una bolsa de patatas congeladas, un bote de sopa de pollo Campbell, una bolsa de queso mexicano rallado y una lata de plástico de cebollas fritas.

«Apuesto a que pensabas que no íbamos a hacer esto realidad«, dice, y cuando le digo que real no es la primera palabra que me viene a la mente cuando contemplo esos ingredientes, ella responde con un estruendoso ataque de risa que ofrece un anticipo de las muchas encantadoras incongruencias de Gomez.

Pero real es precisamente lo que estaba esperando de Selena, igual que sus 110 millones de seguidores en Instagram (Selenators, como se les conoce). Por supuesto, los viejos códigos de los famosos han desaparecido hace tiempo, el cascarón de glamour intocable ha dado paso a la era de «Son como nosotros». Pero el tipo de Gomez ha ido más allá, usando sus móviles para generar un estrellato que parece decir no solo «Soy como tú», sino «Yo soy tú».

«La gente quería desesperadamente que fuera auténtica», dice, poniendo una tortilla en aceite chisporroteante, «y cuando eso finalmente sucedió, fue una gran liberación. No soy distinta a como me presento allá afuera. Me he mostrado muy vulnerable con mis fans, y a veces he dicho cosas que no debería. Pero tengo que ser sincera con ellos. Creo que esa es una parte importante de por qué estoy donde estoy». Gomez sigue su turno sin filtro hacia la canción que lanzó en 2014 llamada “The Heart Wants What It Wants”, una balada sobre amar a un chico que sabe que no trae nada bueno. El título proviene de una carta escrita por Emily Dickinson, aunque Woody Allen reintrodujo la frase cuando la usó para describir su relación con Soon-Yi Previn. Podemos asumir que Gomez se está refiriendo aquí a Justin Bieber, con el cual acabó una relación de tres años en el tiempo en el que la canción fue lanzada.

Si tienes más de 30 años y te sientes de alguna forma desconcertado por la fama de Gomez, incapaz de relacionarlo con ninguno de sus trabajos artísticos -aparte de las numerosas canciones pop y un cameo en La gran apuesta en la que, haciendo de sí misma, explicaba las obligaciones de deuda colaterales, entonces quizá quieras ver el vídeo de «The Heart Wants What It Wants» (llegarás tarde a la fiesta; recibió más de nueve millones de reproducciones en sus primeras 24 horas). Antes de que empiece la música, oímos la voz pregrabada de Gomez: «Sintiéndome tan segura, sintiéndome genial conmigo misma», dice, mientras su voz se rompe, «y entonces me encuentro hecha añicos por una cosa. Por una cosa tan estúpida», solloza. «Pero entonces me haces sentir que estoy loca. Me haces sentir que es mi culpa». Hay magia en la manera en la que te hace sentir, como si estuvieras compartiendo su sufrimiento. Una mina de oro para un Selenator.

Gomez crea una playlist -Dolly Parton, Kenny Rogers- y de vuelta a la cocina, hay que montar un guisado de chile relleno, enrollar enchiladas, y mezclar sus patatas con queso. Mientras paso un delantal por encima de su melena color marrón chocolate, por la cual Pantene le ha pagado millones, y lo anudo alrededor de su diminuta cintura, me pregunto si sus legiones de fans han sentido durante años la misma punzada de actitud protectora que estoy sintiendo yo ahora. Incluso cuando ella proyecta fuerza y confianza, Gomez no es rácana en fragilidad. «He llorado en el escenario más veces de las que puedo contar, y no soy una llorona adorable», dice. El pasado verano, después de su Revival Tour por Norteamérica y Asia, con más de 30 conciertos pendientes, canceló todo abruptamente y se encerró en un centro psiquiátrico en Tennessee. (Esta fue la segunda vez que Gomez había cancelado una gira para ponerse en tratamiento; en enero de 2014, poco después de haber sido diagnósticada con lupus, pasó dos semanas, en the Meadows, un centro de Arizona en el que también han estado Tiger Woods y Kate Moss). La causa, dice, no fue un problema de adicción o un desorden alimenticio o agotamiento, exactamente.

«Las giras son algo solitario para mí», explica. «Mi autoestima estaba destruida. Estaba deprimida, con ansiedad. Empecé a tener ataques de pánico justo antes de subirme al escenario, o justo después de abandonarlo. Básicamente sentía que no era lo suficientemente buena, que no era capaz. Sentía que no estaba dando nada a mis fans, y que ellos podían verlo -lo que ahora pienso que era una completa distorsión de la realidad. Estaba tan acostumbrada a actuar para niños. En los conciertos solía hacer que el público alzara sus meñiques y hacíamos una promesa de meñiques de no permitir nunca que nadie les hiciera sentir que no eran lo suficientemente buenos. De repente esos niños están fumando y bebiendo en mis conciertos, veinteañeros, treintañeros, y los miro a los ojos, y no sé qué decir. No podía decir, «¡Chicos, vamos a hacer una promesa de meñiques de que sois maravillosos!» No funciona de esa manera, y lo sé porque yo estoy lidiando con la misma mierda con la que ellos están lidiando. Lo que quería decir es que la vida es tan estresante, que tienes el deseo de simplemente escapar. Pero no había solucionado mis propios problemas, así que sentía que no tenía sabiduría que compartir. Y quizá pensé que eso es lo que todo el mundo estaba pensando. Es una pérdida de tiempo».

El 15 de agosto, Gomez publicó una foto dramática: su cuerpo desplomado sobre el escenario, bañado en una beatífica luz. Ya representara agonía o éxtasis, acumuló más de un millón de comentarios de fans. Sería su última publicación en Instagram durante más de tres meses. Voló hasta Tennessee, entregó su teléfono móvil y se unió a un puñado de otras mujeres jóvenes en un programa que incluía terapia individual, terapia en grupo e incluso terapia con caballos. «No te imaginas cómo de increíble fue estar solo con seis chicas», dice, «a la gente real no le importaba un pimiento quién era yo, estaban luchando por sus vidas. Fue una de las cosas más duras que he hecho, pero también fue una de las mejores». Permaneció allí durante 90 días, haciendo su primera aparición pública post-tratamiento el pasado noviembre en los American Music Awards, donde recogió el premio a Artista Femenina Favorita Pop/Rock, y dio un sentido discurso sobre su lucha, que pronto se convirtió en viral.

 En la sala de té del hotel Peninsula Beverly Hills, niñas en delantales y camisetas rosas están sentadas en sofás, bebiendo zumo de manzana con gas en copas de champán. Una por una se acercan a nuestra mesa, la timidez sustituida por risas entusiastas cuando Gomez elogia sus bonitos vestidos y las invita a sentarse con ella para una foto. Su infinita paciencia con estas intrusiones es algo entre un hábito y un principio. «Alguien con el que solía salir siempre se frustraba mucho conmigo por esto», dice, presumiblemente refiriéndose a Bieber, cuyo nombre no pronunciará. «Pero me cuesta decir que no a los niños».

Donna Gigliotti, que produjo Los principios del cuidado, un drama de 2016 en el que Gomez interpreta al interés amoroso de un chico con distrofia muscular, recuerda las multitudes de niños preparados para sepultarla en el exterior de su set incluso en la rural Georgia. «La adoran porque ella es tan generosa y tan auténtica», dice Gigliotti. «Admito que al principio no entendía su gran fanbase. Ahora la veo como una especie de feminista de tercera generación. Es adorable y coqueta y graciosa, pero también es poderosa y fuerte. Creo que sus fans jóvenes se vuelven locos por esa combinación».

«Hay una vulnerabilidad sobre Selena», dice Paul Rudd, su compañero en Los principios del cuidado. «Ella nunca intenta impresionar a nadie ni venderse a sí misma. No se da aires, y se tomó bien los largos días en condiciones incómodas. Nunca sabrías que es tan famosa por la manera en la que se comporta, lo que, a mi parecer, es una gran clave de su atractivo».

Con apariencia de muñeca en fotos pero con una apariencia que quita el aliento en pesona, Gomez una vez fue descrita por su buena amiga Taylor Swift como «una persona con 40 años y 7 años al mismo tiempo». Creció en Grand Prairie, Texas, criada por una madre soltera que tenía 16 años cuando ella nació. Gomez recuerda que le pedían que metiera la mano entre los cojines del coche para buscar monedas y poder comprar envases de ramen. Pero a los siete años aterrizó en el programa infantil Barney y sus amigos, que se rodó en Dallas. A los doce era una de las actrices jóvenes de Disney, elegida entre miles de aspirantes. A los trece su mudó a Los Ángeles con su madre y su padrastro, y el año siguiente Disney le dio el papel principal en Los Magos de Waverly Place, una comedia sobre una familia de magos que tiene un restaurante en Manhattan. La serie fue un éxito, y Disney hizo lo que suele hacer, avivando el talento de Gomez a través de la música y las películas, con su madre, Mandy Teefey, continuando como su mánager (Gomez firmó con una empresa de management en 2014, después de su primera crisis mental, pero continúa desarrollando proyectos junto a su madre y valora su opinión por encima de cualquier otra). «Trabajé con Disney durante cuatro años», dice Gomez. «Era una máquina muy controlada. Saben lo que representan, y había una manera de hacer las cosas, 100%».

Ninguna estrella infantil disfruta de un paso fácil a la adolescencia, y Gomez luchó para mudar de su débilmente alegre personalidad en Los Magos. «Para un chico existe una manera de rebelarte que puede funcionar para ti», cree. «Pero para una mujer, te puede salir el tiro por la culata. Es duro no convertirse en un cliché, la estrella infantil que se ha echado a perder. Respetaba a mis fans y lo que tenía, pero también estaba descubriendo qué me apasionaba y cómo de lejos estaba dispuesta a ir». La primera cosa que hizo después de Disney fue la estridente película de Harmony Korine, Spring Breakers, sobre cuatro estudiantes de universidad en una escalada de sexo, drogas y asesinato. (Gomez interpretó a Faith, que no tiene tanto estómago y regresa antes). «Mi madre quería que trabajara con un director que realmente me empujara», recuerda. «Vi Kids, Trash Humpers, Gummo, y estaba como, Mamá, ¿estás loca? Pero fue divertido imaginar cómo te comportarías si te liberaras de esa cosa que te tiene prisionero. Soy una planta floreciente tardía. Crecí rodeada de adultos, pero si hablamos de salir, tener amigos -a veces realmente no sé nada más que mi trabajo».

En retrospectiva, los éxitos en la infancia de Gomez siempre estaban teñidos de tristeza. «Mi madre dejó toda su vida por mí», explica. «De donde nosotros venimos, no lo abandonas nunca. Así que cuando empecé a conseguir todo este éxito, siempre venía con un poco de culpa. Pensaba, ¿realmente merezco esto?». Aunque ha aparecido en algunas otras películas desde Spring Breakers, Gomez ha disfrutado de un mayor éxito como cantante. Y aún así, la vida de cantante la agota. En los sets de películas, está rodeada por el conjunto y puede encerrarse en su personaje, pero en un concierto, todas las miradas están fijas en ella. «Es raro», dice, «subirse al escenario y que todo el mundo sepa dónde estabas anoche».

Con la gira y el tratamiento dejados atrás, últimamente Gomez se siente inusualmente relajada. La miniserie de Netflix 13 Reasons Why, que ella produce ejecutivamente, se estrena este mes, y aborda algunos temas cercanos a ella, sobre todos ellos el suicidio de adolescentes y la presión de las redes sociales. Hace ocho años, Gomez y su madre contactaron con Jay Asher, que escribió la novela en la que se basa la serie. Su título hace referencia a las trece razones por las que su protagonista, Hannah Baker, decidió quitarse la vida. «No sabía mucho sobre Selena en aquel entonces», recuerda Asher. «Creo que vi Programa de Protección de Princesas para prepararme. Ella me explicó cómo de hondo conectó con el libro, que habla realmente sobre cómo no hay manera de saber con lo que la gente lidia. En nuestra primera reunión hablamos sobre Twitter, y recuerdo que me contó que existe esta idea de que se supone que los famosos no tienen que darse cuenta o prestar atención a lo que se dice sobre ellos. Pero ella no podía evitar que le importara».

Gomez también ha estado en el estudio de grabación de vez en cuando, y en febrero lanzó «It Ain’t Me», una canción grabada en noviembre, producida por el DJ noruego Kygo. Es tanto un himno para la pista de baile como una polémica en contra de la dependencia emocional. («¿Quién te va a llevar por el lado oscuro de la mañana?», canta, «No seré yo». Unos años atrás, podría haber sido ella). Está colaborando con Coach en una línea de accesorios, a la venta este otoño, y Stuart Vevers, el director creativo de la marca, se reunió con ella recientemente en Los Ángeles para una lluvia de ideas. «Es un cálido e inclusivo modo el que Selena tiene con sus fans», dice Vevers. «Esa es la naturaleza de su poder. ¿Qué firma de moda no querría acceder a eso?».

No hay proyectos de películas y no hay presión por parte de su discográfica. «Para variar», dice, «siento que no tengo que aguantar mi respiración y esperar a que alguien juzgue alguna de las cosas que estoy haciendo. No estoy ansiosa por perseguir un momento. No creo que haya un momento que tenga que perseguir». Ahora mismo Gomez vive en un apartamento de Airbnb en El Valle de San Fernando y sinceramente no sale mucho de allí, excepto para salidas con sus amigas: una agente inmobiliaria, una especialista en tecnología, algunos amigos de la iglesia. «Creo que diecisiete personas tienen mi número de teléfono ahora mismo», dice. «Quizá dos sean famosos». Está tomando clases de español, que podía hablar con fluidez cuando era pequeña pero ha perdido, con la esperanza de grabar alguna canción en español en el futuro. Ve a su psicólogo cinco días a la semana y se ha convertido en una apasionada defensora de la Terapia dialéctica conductual, una técnica desarrollada para tratar desórdenes de la personalidad y que ahora se usa más ampliamente, con el énfasis en mejorar la comunicación, regular emociones e incorporar ejercicios de mindfulness. «Me ha cambiado la vida completamente», dice. «Ojalá más gente hablara sobre terapia. A nosotras las chicas, se nos enseña a ser demasiado resistentes, a ser fuertes y sexys y guays y despreocupadas. También necesitamos sentir que se nos permite derrumbarnos».

Apenas ha publicado en Instagram. De hecho, ya no tiene la app en su teléfono, y ni siquiera tiene la contraseña de su propia cuenta (ahora está en posesión de su asistente personal). A veces fantasea sobre desaparecer de las redes sociales de una vez por todas. «En cuanto me convertí en la persona con más followers de Instagram, como que me asusté bastante», dice Gomez. «Se convirtió en algo que me consumía. Era el motivo por lo que me levantaba y acostaba cada día. Era una adicta, y sentía que estaba viendo cosas que no quería ver, como si estuviera metiendo cosas en mi cabeza que en realidad no quería que me importaran. Siempre termino sintiéndome fatal cuando miro Instagram. Lo cual es la razón por la que estoy un poco lejos de las cámaras».

Bueno, no lejos de las cámaras del todo. Pocos días después de que se conocieran, Gomez voló hacia Italia con su nuevo amor, The Weeknd, y los paparazzi no tardaron en darse cuenta (también la ex de The Weeknd, la modelo Bella Hadid, que fue a las redes sociales y abruptamente dejó de seguir a Gomez). Cuando le pregunto a Gomez sobre el romance, me dice que todo lo que ha dicho sobre sus relaciones en el pasado ha terminado volviéndose en su su contra, y que no lo volverá a hacer.

«Oh, Mylanta! (parecido a Oh Dios mío)», gime, observando a sus patatas con queso viajar alrededor de la mesa, una pequeña sensación de los simples placeres de casa. «Mira, me encanta lo que hago, y soy consciente de lo afortunada que soy, pero -¿cómo digo esto sin que suene extraño? Realmente no puedo esperar a que la gente se olvide de mí».