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Categoría: Photoshoot

Selena habla de sus problemas de depresión y su herencia mexicana para Harper’s Bazaar

Selena habla de sus problemas de depresión y su herencia mexicana para Harper’s Bazaar

Selena será la portada de la edición de marzo de la revista de moda estadounidense Harper’s Bazaar. Además de una sesión de fotos en la que aparece con pelo rubio, realizada a finales del año pasado, en la revista también se podrá encontrar una entrevista realizada por Katherine Langford, la actriz protagonista de 13 Reasons Why, donde Selena habla de su depresión, su próximo disco, su herencia mexicana y más.

KATHERINE LANGFORD: ¿Cuál es la mejor parte de ser una artista en 2018?

SELENA GOMEZ: Siento que se ha convertido en un lugar mucho más seguro para expresar tus preocupaciones o incluso para tener el derecho de decir: “No estoy segura de que me sienta cómoda en este entorno”. A nivel personal, habiéndome dedicado a esto desde que tenía siete años, probablemente ahora es cuanto más cómoda me haya sentido nunca. Incluso en las audiciones siento que tengo mucha más confianza de la que habría tenido en el pasado. No me obsesiono en las cosas en las que solía, “¿Parezco lo suficientemente mayor? ¿Parezco lo suficientemente sexy? ¿Parezco lo suficientemente guay? ¿Soy lo suficientemente amable, lo suficientemente graciosa?” Me vienen a la mente ese tipo de cosas, pero ahora me siento un poco más liberada.

KL: Te hiciste famosa en tus primeros años de adolescencia. ¿Hay algo que sientes que te perdiste?

SG: Probablemente he pasado demasiado tiempo pensando cómo podría haber sido mi vida, así que ahora trato de sentir gratitud por cómo es. Nunca quise ser el tipo de persona que dice: “Oh, desearía tener una vida diferente”. Así es como funcionó para mí. Estoy en el punto en que conozco el valor de mi privacidad, y entiendo cómo funciona el sistema, y ​​una vez que me di cuenta y acepté esa parte me volví un poco más valiente. Lo veo como un pequeño precio a pagar por poder tener la vida que tengo ahora.

KL: Esto es Harper’s Bazaar, así que tenemos que hablar de moda. ¿Eres una chica de zapatos o una chica de bolsos?

SG: Oh, soy ambas cosas, y siempre lo he sido. Incluso cuando era más joven y llevaba mochilas, estaba súper emocionada por tener una Betsey Johnson. Me parecía mucho más emocionante que la ropa. Y me encantan los zapatos guays. Siempre sentí que lo que vestía no importaba a menos que tuviera un par de zapatos guays para llevarlo.

KL: ¿Cuál fue tu primera compra importante relacionada con la moda?

SG: Una bolso de Louis Vuitton para el portátil, justo después de cobrar mi primer gran cheque. Recuerdo que tenía mucho miedo de estropearlo y fingía que era una pequeña empresaria que necesitaba llevar todas sus cosas importantes, aunque solo fueran mi brillo de labios y mi portátil.

KL: Has ido creciendo en el mundo de la moda. ¿Cómo describirías tu estilo personal?

SG: Definitivamente casual. Incluso si no estoy haciendo ejercicio, parece que estoy haciendo ejercicio. [Risas]

KL: Eres la reina indiscutible de Insta, por supuesto. ¿Cómo trazar la línea entre la Selena pública y la privada?

SG: Tengo una relación compleja con Instagram, cuanto menos. Me ha dado voz en medio de todo el ruido de gente intentando contar mi vida por mí y me ha permitido decir: “Oye, voy a publicar esto, y se va a ocupar de las 1.200 historias que la gente piensa que son interesantes, pero en realidad no lo son, y que ni siquiera son verdad”. Así que me da poder porque son mis palabras y mi voz y mi verdad. Lo único que me preocupa es cuánto valor depositan las personas de nuestra edad en las redes sociales. Es una plataforma increíble, pero en muchos sentidos les da a los jóvenes, yo incluida, una representación falsa de lo que es importante. Así que sí, es una relación compleja. Probablemente una de mis relaciones más complicadas.

KL: ¿Cómo es una típica noche de sábado para ti?

SG: Depende. Si me apetece pasar tiempo de hermanas, estaré con mi hermana, Gracie. Ella es más madura que yo en muchos aspectos, y tiene cuatro años. [Risas] Si quiero pasar el rato con mis amigos, la verdad es que no voy a demasiados sitios que estén de moda, así que la gente sabe que no deberían invitarme a esos lugares porque no voy a ir. Me gusta ir a buenos restaurantes, pero también me gusta Chili’s. Me encanta ir a Chili’s y comer queso y patatas fritas. También me encanta bailar. Muchísimo. Me encanta hacer el idiota con mis amigas.

KL: ¿Cómo de importante es tu herencia mexicana?

SG: Extremadamente importante. Me miro en el espejo todos los días y pienso: “Tío, ojalá supiera más español”. Nunca olvidaré cuando estaba haciendo mi programa de televisión [Wizards of Waverly Place]; Creo que tenía 15 o 16 años. Hacíamos grabaciones en vivo todos los viernes, y un viernes había una madre soltera con sus cuatro hijos. Ella era latina, y se acercó a mí después, llorando. Sus hijos estaban muy emocionados, pero yo reparé en la madre, así que le di un abrazo y le pregunté: “Oye, ¿estás bien?” Y ella dijo, “Es realmente increíble para mis hijas ver que una mujer latina puede estar en esta posición y lograr sus sueños, alguien que no es la típica, ya sabes, rubia con ojos azules.” Y entendía lo que quería decir. ¡Cuando era más joven, mi ídolo era Hilary Duff! Recuerdo querer tener ojos azules también. Creo que en ese momento me di cuenta de que significaba algo para la gente. Que importa. Incluso recientemente he experimentado cosas con mi padre que tenían motivos raciales. La mayoría de las veces, sin embargo, trato de separar mi carrera de mi cultura porque no quiero que las personas me juzguen por mi aspecto cuando no tienen idea de quién soy. Y ahora más que nunca, estoy orgullosa de eso. Pero aún necesito aprender español. [Risas]

KL: Los Millennials somos criticados a menudo por estar mimados y carecer de una dirección clara. ¿Crees que tenemos un mala reputación?

SG: Creo que los millennials somos muchísimo más inteligentes de lo que la gente se cree. Somos más conscientes de lo que queremos admitir y estamos más expuestos a todo lo que ocurre en el mundo, simplemente por crecer en Internet, lo cual da un poco de miedo pensar.

KL: ¿Qué crees que distingue a nuestra generación de las que vinieron antes?

SG: Principalmente creo que es la libertad de expresarnos y ser lo que somos sin remordimientos. Gracias a Internet, no importa quién seas, sabes que no estás solo. Tal vez un niño o una niña que crece en el sur o donde sea y se encuentra confundido y aterrado de ser quien es porque no cree que sea correcto. Ahora pueden ver a su alrededor a personas que viven libres de dolor, de intenciones ocultas, de secretos. Creo que los secretos matan a la gente, realmente lo creo. Terminas tratando de ocultar tanto de lo que eres por el bien de tu familia o de quien sea, y piensas que eres malo por ser diferente. Por lo tanto, es poderoso ver a nuestra generación rompiendo esos límites y alentando a otras personas a hacer lo mismo. Hay una sensación de libertad que las generaciones pasadas no pudieron tener.

KL: ¿Quién es tu mayor modelo femenino a seguir?

SG: Meryl Streep siempre ha sido uno de mis ídolos por su elegancia y su capacidad de ser siempre fiel a sí misma, pero jugando con estos personajes increíblemente complejos y difíciles. Me encanta su manera de comportarse. Siento lo mismo por Grace VanderWaal, que tiene, como, 14 años. Estuve en el Billboard Women in Music Awards el año pasado con todas estas increíbles mujeres, pero ella era simplemente radiante. Tenía este conocimiento y sabiduría sobre ella misma que yo querría para mí. Ah, y realmente amo a Amal Clooney. Sé que suena raro, pero he leído mucho sobre ella. Es simplemente increíble, la manera en la que habla y por lo que lucha. Supongo que estoy un poco por todos lados.

KL: Si pudieras intercambiar lugares con cualquier actriz del pasado, ¿quién sería?

SG: O Audrey Hepburn o Molly Ringwald en los años 80. ¿Cómo de increíble debió haber sido? Ella era pelirroja, tenía pecas y era increíblemente guay. Todavía quiero vestirme como ella en La chica de rosa.

KL: ¿Crees que 2018 será un año mejor que el que acabamos de tener?

SG: Voy a decir que sí porque lo creo para mí misma. Y cualquiera que me conozca sabe que siempre partiré de mi salud y mi bienestar. He tenido muchos problemas con la depresión y la ansiedad, y he sido muy elocuente al respecto, pero no es algo que siento que supere alguna vez. No va a haber un día en el que diga: “¡Aquí estoy en un vestido bonito, gané!”. Creo que es una batalla a la que voy a tener que enfrentarme durante el resto de mi vida, y me parece bien, porque sé que me elijo a mí misma sobre cualquier otra cosa. Estoy empezando mi año con ese pensamiento. Quiero asegurarme de estar sana. Si eso está bien, todo lo demás caerá en su lugar. La verdad es que no me marco metas porque no quiero decepcionarme si no las alcanzo, pero también quiero trabajar en mi música. Mi próximo álbum ha estado siempre en fase de creación. Cuando la gente me pregunta por qué, soy sincera al respecto: porque no estaba preparada. Quiero decir, sin rodeos, aún no tengo suficiente confianza sobre en qué punto está mi música. Si eso me lleva 10 años, entonces me lleva 10 años. No me importa. En este momento simplemente quiero ser súper consciente con todas las cosas que estoy haciendo.

Selena, elegida por TIME como una de las mujeres que están cambiando el mundo

Selena, elegida por TIME como una de las mujeres que están cambiando el mundo

La revista TIME ha presentado su nuevo proyecto especial: una revista y documental dedicado a 46 mujeres que están cambiando el mundo de diversas formas, entre las que se encuentra Selena. Con el sobrenombre de “The Tastemaker” (la que marca tendencia), Selena se encuentra en esta lista por ser la primera persona en alcanzar 100 millones de seguidores en Instagram. A continuación puedes ver un pequeño vídeo preparado por TIME, y debajo, leer una parte de la entrevista traducida.

Mi madre hacía un montón de teatro cuando yo era pequeña. Así que creo que para mí, actuar era algo instintivo. Me encantaba poder hacer reír a la gente, y si alguien estaba triste, no me gustaba. Siempre intentaba hacer sentir bien a la gente, hacerles sentir algo. Así que cada vez que veía a mi madre actuar, pensaba: “Quizá tendré la oportunidad de hacer eso algún día”. Solía usar mi barrio entero como mi escenario.

Cuando empecé a trabajar de cría, mi madre era la persona en mi vida que me guiaba. Entendía que actuar era un trabajo, que me divertiría, que lo disfrutaría -y que si ya no lo disfrutaba, entonces debería dejar de hacerlo. También tenía que ir al colegio. Esa es la base sobre cómo crecí. Había momentos en los que tenía que comportarme como un adulto, pero cuando estaba en el set de grabación, me sentía como una niña.

Me alegra haber crecido en el tiempo en el que lo hice. Creo que ahora es muy duro ser un niño, especialmente con las redes sociales. No me puedo imaginar cómo sería crecer con eso. Ya es bastante difícil levantarse cada día y sentirse a gusto con uno mismo sin ver los momentos memorables de la vida de los demás. Por eso me gusta ser vulnerable con mis fans en las redes sociales. Me gusta que me hayan visto cometer errores. Trato de usarlas como una forma de conectar con ellos. Eso es todo lo que puedo hacer. Espero que sepan que ser fuerte no significa que tienes que ponerte una careta. Ser fuerte es ser vulnerable.

Selena es la portada de la edición de septiembre de InStyle USA

Selena es la portada de la edición de septiembre de InStyle USA

Después de la edición estadounidense de Vogue, InStyle será la siguiente revista en la que Selena será portada este 2017. En ella Selena ha aprovechado para presentar su bolso, resultado de la colaboración con Coach, además de hablar de su retiro para cuidar de su salud, su novio, sus proyectos y más.

FOTOS [HQ]:

Selena Gomez llega al Hotel Sunset Tower en Los Ángeles, y juro que parece más alta. Lleva un vestido de rayas de Free People y tacones, por supuesto -una chica no consigue más de 123 millones de seguidores en Instagaram sin estar mona. Pero es algo más sutil que eso. Ella parece más… crecida.

Pide una ensalada de remolacha (“Estoy cuidando de mi salud últimamente. Mis abuelos y yo siempre comemos barbacoa al estilo de Texas”, dice, acompañando su escasa comida con un encogimiento de hombros como diciendo ¿qué le voy a hacer?). “La verdad es que viví en el Sunset Tower durante tres meses”, explica, “Estaba pasando por unos momentos muy duros en mi vida y decidí vivir aquí”.

Entrevisté por última vez a Gomez hace cuatro años para otra revista. Me llevó a Hooters, donde ella era un cliente habitual. Pidió pepinillos fritos. Tenía el pelo largo, llevaba un gorro de lana y manchó de ketchup su camisa de cuadros. Grabamos un pequeño vídeo juntas, y ella trajo una bolsa de ropa de su casa, incluyendo prendas de su colección Dream Out Loud.

Eso fue, claro, hace tiempo. En medio de una tormenta de fama y redes sociales, Gomez ha encarado la ola y la ha surfeado. Su “bolsa de ropa de su casa” ha evolucionado en contratos con Pantene y Coach; Hooters es ahora el Sunset Tower. Este verano ha ido lanzando nueva música tan esperada como el respirar, al mismo nivel que Adele. Y, por supuesto, su primer novio público, Justin Bieber, es historia. (En el momento de nuestra entrevista, lleva seis meses con Abel Tesfaye, aka The Weeknd).

Pero continuando con la metáfora trillada del océano, los 10 años de Gomez en el ojo público no ha sido un paseo en mar en calma. El año pasado pasó tres meses en un centro de tratamiento de Tennessee por depresión y ansiedad. A los 25, está reconciliando sus años de estrellato con las demandas emociones de su vida adulta. Así que es con cierta ironía que ella mira una foto suya de mi carpeta y dice, riéndose secamente: “Todavía tengo la habilidad de parecer una quinceañera”.

Gomez tiene un poder particularmente potente: Su fama no viene solo de lo que crea, su aspecto o con quién sale, sino de cómo ha sufrido y cómo se ha levantado. No es una gran defensora de esa especie de fama temprana que ella experimentó en la serie de Disney Los Magos de Waverly Place. “Creo que es realmente disfuncional estar en esta industria a una edad temprana, en la que estás descubriendo quién eres. No lo recomiendo”.

Pero de alguna manera Gomez ha condensado inconscientemente todo eso en una especie de elixir, con el que no solo alimenta a sus fans, sus colaboradores y su negocio sino que también le hace sentir mejor a ella. Pero dejaré que ella te hable de eso.

LAURA BROWN: ¿Todavía vas a Hooters?

SELENA GOMEZ: ¡Sí! Pero no demasiado. Ahora cuando me premio a mí misma, que lo hago 100%, es más como: “Voy a salir con mis abuelos”, en vez de: “Ey, vamos a Hooters cinco días a la semana porque estoy obsesionada con cualquier cosa que esté frita”. Estoy intentando cuidar de mí misma un poco más.

LB: No puedes hootear todo el tiempo.

SG: No puedes. Por mucho que lo disfrute.

LB: Las cosas han cambiado un montón en los últimos cuatro años -todo parece mucho más grande.

SG:  Lo sé. En Instagram mis fans publican throwbacks de todos esos vídeos antiguos, y me emociono mucho porque pienso: “Guau, mi vida es tan diferente ahora”. No digo que sea malo, pero es una locura. De verdad que lo es.

LB: ¿Es mucho de lo que ocuparse -saber que eres todo un negocio y que tanta gente depende de ti?

SG: Puede ser un poco abrumador, pero trato de equilibrar todo lo que me hace feliz. Si formo parte de un buen proyecto, puedo confiar.

LB: Te has puesto tus pantalones de chica mayor. ¿Cómo se siente?

SG: Mis pantalones de chica mayor están bien. Son de cintura alta (risas).

LB: ¿Cuándo fue la última vez que andaste por ahí sin ser reconocida?

SG: Sinceramente, si veo una película con mis amigas en pantalones de chándal, está bien. Pero cuando estoy haciendo promoción y me han peinado y maquillado durante dos horas, es algo así como obvio.

LB: Acabas de cumplir 25; ahora entras en tu siguiente cuarto de siglo de vida.

SG: A veces desearía que los números no existieran, porque algunos días siento que tengo 15 años, y luego otros días me despierto y tengo 40. Es rarísimo, cómo un año puede cambiarlo todo. El año pasado cancelé mi gira y desaparecí durante 90 días, y fue lo mejor que podría haber hecho. No tenía móvil, nada, y estaba asustada. Pero fue increíble, aprendí mucho.

LB: Noventa días es mucho tiempo.

SG: Todo lo que me importaba, me dejó de importar. Salí, y estaba como: “Vale, ahora solo puedo ir hacia adelante”. Y aún hay días. Voy a terapia. Creo en eso y en hablar sobre cómo estás. Pero ahora estoy en un lugar muy, muy saludable.

LB: ¿Cómo era estar ahí? ¿Fue un shock cultural volver a tu vida?

SG: Estaba en el campo y nunca me arreglaba el pelo; formé parte de terapia con caballos, lo cual es precioso. Y fue duro, obviamente. Pero sabía lo que mi corazón estaba diciendo, y pensé: “Vale, creo que esto me ha ayudado a volverme más fuerte para otras personas”. Cuando salí, me invitaron a ir a los American Music Awards, y todos a mi alrededor me decían: “Haz lo que te haga sentir cómoda”. No quería que mis fans tuvieran una visión negativa sobre cuidar de ti misma, así que fui, y te diré que la primera vez pisando esa alfombra fue algo abrumador. Sentí que mi espalda estaba sudando.

LB: Cuando estabas haciendo promoción para la serie de Netflix en la que eres productora ejecutiva, 13 Reasons Why, dijiste: “Cuanto más mayor me hago, más insegura soy”. Dime por qué.

SG: Eso es lo que trabajo en terapia sobre todo. Por las redes sociales, por toda esa presión que tienen las chicas, es tan difícil. Es bueno estar conectado, ver cosas, y tener una idea de a qué se están dedicando tus amigos. Pero también permite a la gente pensar que necesitan verse o ser de una cierta manera. Recuerdo que cuando tenía mi serie de Disney, simplemente iba por ahí sin importarme nada y haciendo a los niños reír. Estaba en todos lados. Y ahora el zoom se acerca más -tienes a gente horrible tratando de conseguir cosas negativas de ti, y la energía te hace sentir mal contigo misma. No puedes evitarlo. Es muy difícil descubrir quién eres con toda esa presión.

LB: Una gran parte de tu fama viene de tu franqueza. ¿Cómo sabes qué compartir y qué no?

SG: Tenía la posibilidad de dejar que me volviera loca y me destrozara, o simplemente me permitiera a mí misma tener conversaciones reales con la gente. Así que llegué a un lugar donde tengo esta plataforma, y todavía puedo hacer lo que me gusta y conectar con la gente que sienten que han crecido conmigo. No compartiré cosas que no quiero.

LB: ¿Cómo te trata la gente en tu lugar de origen, en Grand Prairie, Texas? ¿Has vuelto ahí a menudo?

SG: Acabo de ir para el cumpleaños de mi ahijado. Fue increíble. Voy a los mismos restaurantes a los que solía ir, y ellos dicen: “¡Bienvenida a casa, señorita Gomez!” Cuando voy, veo a mi familia y me quedo en casa con mis abuelos, comiendo comida casera y paseando por el parque. Es muy desconectado.

LB: Parece que estás realmente feliz ahora mismo con tu novio, Abel.

SG: La verdad es que sí. Es genial. No dependo de ninguna área de mi vida para que me haga feliz. Es muy importante para mí amar y nutrir a mis amigos y mi familia y asegurarme de que nunca me dejo influenciar por un chico. He querido estar en un espacio fuerte durante años, y nunca lo he estado. Antes, era demasiado joven e influenciable, y me sentía insegura. Quieres a alguien que sume a tu vida, no que la complete, si eso tiene sentido. Tengo suerte porque él es más mi mejor amigo que otra cosa.

LB: Escribiste en una publicación reciente de Instagram: “Por fin he librado la batalla de no ser suficiente”.

SG: Eso vuelve a donde estoy en mi vida -por supuesto que me importa, pero cada vez me importa menos y menos, y eso es tan liberador. Mi subsistencia no puede depender en “¿Les gusto?”. Cuando estaba en Disney, era como: “Oh, ¿no les ha gustado?”. Hiere tus sentimientos.

LB: ¿Cómo aprendiste a defenderte?

SG: He aprendido el poder de decir no -me siento poderosa cuando lo dijo. Recientemente me encontraba con gente de mi discográfica, y miré hacia abajo en la mesa y dije: “Respecto vuestras opiniones, pero me vais a permitir dejarlo aquí por hoy. Dadme unos días para pensar en ello”. Y salí por la puerta sintiéndome como Anne Hathaway en El diablo viste de Prada, como: “¿Acabo… de hacer eso?”. Me sentí bien porque no estaba siendo irrespetuosa. Solo sincera.

LB: Has sacado nuevos singles y tienes un disco en camino. ¿Quieres salir de gira de nuevo?

SG: Sí. Ir de gira es una de las partes más bonitas de hacer música. Ver las caras de la gente, conectar con ellos, es tan -ayer me emocioné mucho en mi Instagram sobre mis fans.

LB: Y también tienes algunos proyectos de moda este otoño -háblame sobre el bolso que has diseñado con Coach,

SG: El director creativo de Coach, Stuart Vevers, es un ángel. Era tan abierto al resolver nuestra colaboración. Si estoy trabajando en una película, o escribiendo o produciendo o en moda, quiero estar rodeada de las mejores personas para que pueda crecer. Estoy muy orgullosa de lo que hemos creado.

LB: Cuando tienes una gran cantidad de premieres a la vuelta de la esquina, ¿dedicas un día a simplemente probarte ropa?

SG: Sí. Es divertido porque mis amigas vienen conmigo, y comen patatas fritas, mientras dicen: “¡Ese es muy chulo!”. Y yo estoy como: “¡Lo sé!”. Es un pequeño desfile, básicamente.

LB: 13 Reasons Why va a tener una segunda temporada. ¿Te esperabas las opiniones polarizadas sobre el proyecto cuando te uniste a él?

SG: No pensé que estallaría de la manera en la que lo hizo, tanto positivamente como, obviamente, de manera polémica. Así que para la temporada 2 contestaremos muchas de las preguntas que han surgido. Y creo que si nuestra serie es capaz de comenzar una discusión a la hora de la cena, incluso si solo es “Eso es horrible” o “Eso ha sido genial”, al menos es comenzar una discusión. Asustó a la gente, pero es realmente importante.

LB: Agradezco que no pierdas el tiempo. Podrías simplemente lanzar música de vez en cuando y protagonizar una comedia romántica. Pero siempre estás embarcándote en cosas que son más reales.

SG: Eso es simplemente porque en mi vida han pasado muchas cosas. He tenido momentos donde he sentido: “¿Por qué puedo hacer esto cuando otras personas tienen tres trabajos para conseguir lo que necesitan?”. Me he criado con una madre y un padre y una familia que trabajaba muy duro -fui testigo, ¿sabes? Me mantenían todo lo feliz que podían, pero hasta que tuve 16 o 17 años, fue muy duro. Así que quiero usar mi voz para formar parte de cosas y para hablar de ello, ya sea sobre salud o felicidad o ONGs. Si tengo esta plataforma, ¿por qué no debería usarla?

LB: ¿Cómo de ambiciosa eres?

SG: Mucho. Ya no tengo miedo de equivocarme. Porque prefiero decir: “Defiendo esta posición”. No tienes que tener miedo de cometer errores porque así es como descubres las cosas. Soy ambiciosa en todas las áreas de mi vida. Quiero ser mejor hija, mejor amiga, mejor influencer. Quiero sentir algo.

Selena en la portada de septiembre de Vogue Australia

Selena en la portada de septiembre de Vogue Australia

Si hace escasos meses Selena conseguía su primera portada en Vogue en la edición brasileña de la revista, esta vez ha sido el turno de Vogue Australia, que ha anunciado a la cantante como su nueva protagonista, coincidiendo con su visita a ese país para la gira australiana del Revival Tour. A continuación os dejamos con las fotos y parte de la entrevista que se puede encontrar en la revista, que ya ha sido puesta a la venta:

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En la revista, que se pondrá a la venta el 15 de agosto, la actriz-barra-cantante se sincera sobre la publicidad de su vida privada, su nuevo álbum y el ser ella misma.

Desde asegurar el título de persona más seguida en Instagram a entretener a miles de personas cada noche en su Revival World Tour, este ha sido un año ocupado para Selena Gomez.

A pesar de que sería un error tomarla al pie de la letra, dado que la estrella concede “nadie sabe todo realmente y solo pueden asumir cosas”. Pero para Gomez, es su carrera en la música y el cine lo que tiene prioridad, admitiendo que al mundo y a los medios de comunicación le ha llevado algún tiempo reconocer su trabajo antes que su vida privada, pero ese puede ser un breve inconveniente. “Me he dado cuenta de que es algo temporal. Por suerte o por desgracia, es donde mi vida se encuentra ahora y tengo que aceptarlo”). 

Con su segundo álbum en solitario debutando en el 2015 y apariciones en películas que incluyen a la ganadora de un Óscar “La gran apuesta” y la película original de Netflix “Los principios del cuidado”, la prueba está en IMDB enumerando este como uno de los muchos talentos de esta veinteañera.

Llevando Louis Vuitton en la portada, y Marc Jacobs, Gucci y Alexander Wang en una sesión de fotos fotografiada por Emma Summerton y vestida por Sally Lyndley, la ex-estrella de Disney habló con la directora de noticias de moda de Vogue, Zara Wong, sobre su nuevo álbum (“Creo que fue un paso hacia la dirección adecuada, y estoy muy orgullosa de él”) y ser auténtica cuando se trata de su música (“Cuando se trata de música, todo lo que quiero hacer es asegurarme de que estoy siendo auténtica y yo misma, y tuve esa oportunidad en este disco”).

Sobre su carrera como actriz: “Uno de los mayores retos es mi vida personal”. Sus directores favoritos son David O. Russell, David Fincher, Martin Scorsese y Damien Chazelle. “Probablemente ninguno de los directores que he mencionado están pensando en mí como primera opción para un papel. Todavía tengo mucho que demostrar”.

Sobre Revival: “Creo que fue un paso hacia la dirección adecuada, y estoy muy orgullosa de él. Una vez que tanteé el terreno, estaba como: ‘Vale, estoy creciendo y he escrito este álbum, es todo sobre mí’. Cuando se trata de música, todo lo que quiero hacer es asegurarme de que estoy siendo auténtica y yo misma, y tuve esa oportunidad en este disco. Creo que cambié la perspectiva de mucha gente, pero estoy segura que es algo que aún se resiste a irse… el de cuestionar mi habilidad de hacer lo que me gusta”.

Sobre el primer single de Revival: La discográfica quería que el primer single fuera Same Old Love, pero Selena luchó para que en su lugar, fuera Good For You. “Fui muy insistente sobre que no quería que [Same Old Love] fuera mi historia. Es bastante evidente sobre qué va Same Old Love, el círculo vicioso de una relación. Incluso aunque eso forma parte de mi historia, me sentía segura con Good For You [siendo el primer single], y después podría ser… (hablando de Same Old Love siendo el segundo single), ‘Estoy harta y esto es agotador’. Creo que cualquier chica se habrá sentido así”.

Sobre su vida privada: “Durante un tiempo de lo que más se hablaba era de mi vida privada. Nadie sabe realmente todo y solo pueden asumir cosas. Tú quieres hacer aquello que te gusta pero todo esto lo eclipsa, por lo que resulta un poco más difícil hacer que la gente me tome en serio”. Ahora habla sobre esto menos enfadada que en el pasado, porque se ha dado cuenta de que las entrevistas que concede cada vez versan menos sobre su vida privada y más sobre su trabajo. “Me he dado cuenta de que es algo temporal. Por suerte o por desgracia, es donde mi vida se encuentra ahora y tengo que aceptarlo”.

Sobre salir con chicos: Reconoce que ahora no tiene tiempo para tener citas. “Pero me gusta divertirme, me gusta salir. Los chicos que tienen la seguridad en ellos mismos de flirtear conmigo no son necesariamente mi tipo, pero ellos piensan que lo son, porque soy una estrella del pop, canto canciones, hago películas, me gusta sentirme sexy y segura de mí misma en el escenario. Estaría tan encantada con un escritor o productor o actor simple y discreto, pero ese tipo de chicos sienten terror hacia mí. Creo que la gente pensaría que es algo tonto salir conmigo. Nadie querría arrojarse a esa situación en la que su vida pública sería intensificada, es decir, ¿por qué alguien querría algo así? Supongo que si alguien realmente me quisiera lo haría, pero todavía no he conocido a nadie así”.

 

Primera portada de Selena para Vogue Brasil

Primera portada de Selena para Vogue Brasil

La cantante y actriz es la portada de esta edición, junto al diseñador Nicolas Ghesquière, de Louis Vuitton.

Selena Gomez será doble portada de la revista Vogue Brasil en la edición de Junio, que saldrá a la venta en los kioskos de todo Brasil a partir de este viernes (27.05).

Los 79,4 millones de seguidores de la cantante y actriz en Instagram (siendo ella la famosa #1 en dicha red social) han acompañado a la fascinación por las creaciones de Nicolas Ghesquière, nombre anterior de Louis Vuitton y uno de los principales responsables de convertir a la musa adolescente en la nueva sensación de las alfombras rojas.

Su complicidad fue capturada por las fotos hechas en Miami por el legendario fotógrafo Bruce Weber principal  en la moda desde finales de los 70 y firma de su primera portada de nuestra revista.

Selena debutó en la televisión con 9 años en el programa infantil “Barney y sus amigos” y se convirtió en icono adolescente por la sensación de su serie en Disney Channel, “Los Magos de Waverly Place” en la década de los 2000.

Ella y Ghesquière se conocieron en la semana de la moda de Luis Vuitton en Paris a finales del 2014. Su invitación a ‘friend of the house’, así lo llaman al evento donde acuden las celebridades que que llevan sus diseños firmadas por Nicolas en las alfombras rojas y que así los llevara a todos sus eventos, se produjeron poco después.

“Mi relación con Nicolas y Louis Vuitton se produjo muy orgánicamente. El mundo de la moda era nuevo para mí, y él fue amable y me apoyó mucho. Hoy lo considero como un amigo “,

le dice el corresponsal de la revista Vogue, Isabel Junqueira. Selena también dice que aprendió de él el valor de un vestuario impecable.

“Solía creer que un vestido bonito sólo era un bonito vestido, no tenía ni idea de la cantidad de detalles y la mano de obra necesaria en ello,”

confiesa la musa, ya que en sus vestimentas para su Revival lleva , entre otros, Karl Lagerfeld, Vionnet y, por supuesto Vuitton. El Tour pasará por el país (Brasil) en diciembre, en su etapa por Latino-américa.

Tan sólo con estas portadas ya se puede ver que no se puede perder esta edición de Junio!

Aquí os dejamos el photoshoot:

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Nueva entrevista y sesión de fotos para la revista GQ [TRADUCIDA]

Nueva entrevista y sesión de fotos para la revista GQ [TRADUCIDA]

Selena será la portada de la edición de mayo de la revista GQ. En ella, además de una espectacular sesión de fotos, se incluye un artículo sobre la cantante, que hemos traducido íntegramente para vosotros. En él Selena habla de su vida estos últimos años, sus nuevos proyectos en televisión, su participación en Saturday Night Live, su batalla contra el lupus y más.

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Una vez fue conocida por sus relaciones con Barney el dinosaurio y Justin Bieber, Selena Gomez se ha liberado de toda esa mierda prehistórica con un disco sexy y lleno de exitazos y nuevas películas con Seth Rogen y James Franco (sin mencionar su liderazgo en Instagram con 74 millones de seguidores). Pero esto es lo que realmente nos encanta sobre ella: Ha sobrevivido al desastre de la fama a una edad temprana —los trolls y los paparazzi, las malas rupturas y el agotamiento—y ha emergido de todo ello, bueno, más humana que nunca.

Selena Gomez no es realmente el tipo de persona cuyo nombre se suele citar, pero tiene una historia que le gusta contar. No es realmente una historia, en realidad—es más una anécdota. Es sobre una de esas noches que tienen cuando eres Selena Gomez, “cuando tienes a tu alrededor a cuatro personas y todo el mundo tiene una copa de champán, y alguien dice algo y se ríen pero no cuentan el chiste.” La fama—también conocida como el día a día para Selena Gomez—es “esa situación todo el tiempo.”

“O cuando P. Diddy me dio su ticket del aparcamiento una vez. ¿Sabes a lo que me refiero?”

Espera, no, no lo sé—¿por qué te dio su ticket de aparcamiento?

“Porque pensó que yo era la aparcacoches.”

¡¿Qué?!

“Sí.”

Sí. A qué surrealista vida se ha dirigido. Intenta imaginártelo por un segundo. Una vida determinada en su gran mayoría por decisiones que hizo cuando era adolescente —enormes decisiones con consecuencias como convertirse en una actriz desde muy joven, primero en Barney (una decisión que tomó hacia los 10 años), luego firmando como protagonista en Los Magos de Waverly Place para la compañía Disney  (una decisión que tomó hacia los 15 años), y luego, finalmente, la decisión de salir con la estrella juvenil Justin Bieber (una decisión que tomó hacia los 18 años), un joven aparentemente inocente que fue desde sus inicios como estrella en YouTube a tener un montón de tatuajes y utilizar como urinario un cubo de la fregona en sus cuatro años de relación con altibajos. Imagina un día—y esto le ocurrió a Selena Gomez hace solo unas semanas—en el que te conviertes en la persona más seguida de todo Instagram. ¡Setenta y cuatro millones de seguidores! ¡¿Quién es toda esa gente?! Algunos de ellos son fans de toda la vida, mayormente chicas jóvenes. Hay un gran grupo de chicos jóvenes también, algo inquietante, de cuyas motivaciones ella seguramente preferiría no pensar. Además de bots. ¡Muchísimos bots! Selena Gomez esta ahogada en bots.

Selena Gomez también se está ahogando en atención [mediática]. Lo sé, lo sé. Todos nosotros aquí, en la compleja industria de famosos a la que llamamos América hemos aprendido a ser especialmente escépticos con los famosos que se quejan o que parecen incómodos con su fama, ¿verdad? Pero Selena es un recordatorio. Tiene la sangre enfadada de los rockeros de los 90 corriendo por sus venas Disney. ¿Recordáis a Fiona Apple? ¿Temblando en el escenario de MTV, diciendo “Este mundo es una mierda” mientras sujetaba en su mano un Premio Moonman al Mejor Artista Revelación en 1997 como si fuera una maldición? Esa es Selena. Joven y absurdamente talentosa y dispuesta a echar abajo el sistema, a pesar de ser un producto de él. Precisamente porqueella es un producto de él.

Imagina tus veintipocos, tratando desesperadamente de cambiar de piel, como hace la gente de veintipocos, para convertirte en una persona nueva, más compleja y más interesante. Imagina intentar superar la vergüenza de ir a rehabilitación —a la que ella puede que fuera o puede que no fuera, más sobre ese tema a continuación—además de una enfermedad debilitante y auto-inmune, lupus, de la que fue diagnosticada hace tres años. Imagina intentar lidiar con todo esto mientras montones de personas —una industria del cotilleo multimillonaria, fans, periodistas que se parecen al que está escribiendo estas líneas—continúan tirando cubos de tu antigua vida hacia ti como en la escena con el cerdo y la sangre de Carrie.

El año pasado, sacó un disco adictivo y convincentemente sórdido, Revival, que aún en Febrero seguía teniendo dos singles persistiendo en el Top 10; también hizo un cameo brutal en una mesa de blackjack en La Gran Apuesta, anunció su propia serie de televisión con Netflix y el director de Spotlight Tom McCarthy, y está a punto de aparecer en Malditos vecinos 2.Y todo eso está bien. Es impresionante incluso.

Pero quiero contar qué es lo más interesante sobre Selena Gomez ahora mismo, en 2016, y es que—a pesar del mundo irreal del que viene—está trabajando muy duro para convertirse en una extraña poco hábil socialmente. En otras palabras, en una persona humana. Una humana que probablemente asfixiaría el último rinoceronte blanco de la tierra si eso le garantizara que no tendría que ser una figura pública nunca más. O al menos, una figura pública en la escala planetaria en la que se encuentra.

Ha pasado el pasado año y medio siendo compañera de piso con, a falta de una palabra mejor, las civiles—Courtney (¡una trabajadora sin ánimo de lucro!) y Ashley (¡una corredora de bolsa real!). Tenían una casa en Calabasas y hacían cosas normales: ver películas, tener fiestas de pijamas. Esta es una persona que vive en un apartamento en Los Angeles como una aspirante a actriz juvenil—ella y su madre, Demi Lovato y su madre, toda una pandilla de otros niños tratando de lograr ese objetivo, todos ellos viviendo juntos en L.A.. Pasó todos los años de formación de su vida sin acceso alguno a la normalidad, y ahora está reconstruyéndolo desde cero, saboreando cada una de las cosas cotidianas que se ha ganado de la misma forma que sus colegas saborean los Grammys.

¡Repartidores! Dice la palabra con fervor, deleitándose con su recién descubierta habilidad para usar un servicio de comida a domicilio, ahora que ella y Courtney se han mudado recientemente de vuelta a la ciudad desde Calabasas. (Ashley, que es mayor, ha adquirido su propia casa en busca de independencia.) Mientras tanto, habla sobre la fama y sus interacciones con otros famosos de la manera profundamente traumatizada en la que Marco Rubio algún día describirá su año presentándose como candidato a la presidencia.

“Es alguno de los dos extremos,” dice. “Tanto si vas a sucumbir a todo esto y estar rodeada de todo el ruido y disfrutarlo, como si vas a alejarte tanto como te sea posible de ello porque no confías en nadie o piensas que nada de esto es auténtico. Esa es la chica que soy.”

Lo que me recuerda el momento en el que Diddy le dio su ticket de aparcamiento.

“Mira, veo todo esto. No me importa—en realidad me reí histéricamente cuando ocurrió. Pero lo entiendo. Sé lo que es todo esto.”

Está intentando pensar en su película favorita de David O. Russell. Esa con Ben Stiller, dice. Hablar sobre películas parece tener el mismo efecto en Selena Gomez como un trago de espresso; casi empieza a vibrar. Saca su teléfono y busca a través de su librería—tiene como un centenar de películas en su móvil. Pasa de largo Fuera de onda y El diablo viste de Prada y El club de la lucha. Entonces la encuentra—“¡Flirteando con el desastre!”

Estamos hablando en la sala vacía de una bolera. Esta es la realidad para Selena Gomez, hacer negocios en habitaciones grandes y vacías—sé esto porque es todo de lo cual hemos hablado durante más de una semana, antes de quedar. ¿Dónde podríamos ir para tener una conversación sin que nos molesten? Las ideas flotaron: Un tugurio. Un barco para ver ballenas. El asiento delantero de un vehículo en movimiento. Finalmente, Selena Gomez decidió que el único sitio sostenible para quedar era este. Hollywood y Highland, centro de Los Angeles, una de las ciudades más vitales culturalmente en la historia de la civilización global, y estamos en una bolera un viernes por la tarde, sin jugar a los bolos. Es como si hubiéramos sido sellados herméticamente dentro de una fiesta de cumpleaños de un dieciseisañero.

Dice que desearía que siguieran haciendo películas como Flirteando con el desastre, lo cual es una cosa inquietantemente racional que decir para una persona de 23 años sobre una peli hecha en 1996. Dice que sabe que está muy cuesta arriba desde aquí, pero que si pudiera trabajar con cualquier director, sería [David O.] Russell. Él o David Fincher, lo que es significativo, porque Fincher es quizá el único director en activo ahora mismo que es (supuestamente, al menos) más exigente e intimidante que David O. Russell.

“Sé que tiene la reputación de ser intenso,” dice sobre Russell.

Saco el tema de una historia reciente sobre Amy Adams llorando en una de sus grabaciones. Resulta que ella conoce la historia mejor que yo. Fue en la grabación de—

“La gran estafa americana,” dice Selena, antes de que pueda acabar la frase.

Sí. Ella dijo que lloraba todos los días.

“Dijo: No todos los días, sino la mayoría de los días,” dice Selena, corrigiéndome otra vez.

¿Qué crees que dice sobre ti que leas esa historia y pienses, “Sí, necesito trabajar con ese tío”?

“Porque vi su actuación (la de Amy Adams),” dice Gomez, como si fuera la cosa más obvia del mundo. Parece tan feliz y centrada diciendo esto.

“Hay una escena eliminada que ni siquiera está en la película y que creo que es la mejor escena que ella haya hecho. Dura cinco minutos, y es ella llorando y riendo histéricamente al mismo tiempo, y es tan precioso. Porque sé—es decir, no lo sé—pero  lo que quizá le ocurrió para llegar a ese estado. Y fue jodidamente alucinante. Fue precioso.”

Su pelo es tan brillante como la cola de un delfín. Lleva puesto un jersey ceñido de un color neutral y está sudando—es evidente, puedes ver las manchas de humedad que la gente como Selena Gomez se supone que no deben tener. Ella continúa disculpándose por ello, lo que es descorazonador, como si necesitara pedir permiso para ser humana como el resto de nosotros.

Ya ha aparecido en más de una docena de películas, algunas de ellas bastante buenas—piensa en ella en Spring Breakers de Harmony Korine, una película de la que está inmensamente orgullosa, dividida entre Dios y James Franco—pero habla de su carrera cinematográfica como si solo ahora estuviera realmente empezando. Un obstáculo que continúa, dice ella a la ligera, es su cara. Y es verdad. Parece como una niña en un cuadro; la forma de su cara es muy redonda. Su cara le ha dado mucho en la vida: Lo reconoce. Pero también está un poco harta de ella. “Soy joven, y parezco más joven aún. Así que los papeles a por los que quiero ir, son todo sobre cómo es la cara. Puedo actuar como si tuviera aún 16 años. Pero no funciona para las cosas que quiero hacer.”

¿Qué cosas quieres hacer?

“Quiero tener una experiencia en la que me vuelva un poco loca. Me gusta la gente que me presiona un poco.”

Una lección sobre Spring Breakers: Un hombre siempre acabará llevándose todo el crédito. Muchos de los elogios para esa película, y para la actuación de Gomez en ella, fueron para su director, Harmony Korine, mayormente por tener la idea de incluir a Gomez en primer lugar. (“Harmony quería alguien inocente porque pensó que sería más terrorífico,” dice Gomez. “Estoy de acuerdo con él.”) Gomez estuvo y está de acuerdo con esto; ella caracteriza la explotación de esa película como “mutua”—Korine la consiguió a ella, pero ella consiguió a Korine, un trato que volvería a hacer si se lo ofrecieran.

Otras experiencias han sido menos mutuas. Parte de su fatiga como famosa es que, durante un largo tiempo, muchas cosas sobre ella eran refractadas—era famosa por salir con Justin Bieber, o por haber sido un eslabón más en la máquina Disney. Durante años, dice, el punto esencial de todas las entrevistas que hacía eran de cualquier otro tema salvo, bueno, ella misma. Revival, que salió a finales del año pasado, iba a ser una reivindicación de independencia. (Las primeras palabras que canta Gomez son estas: I feel like I’ve awakened lately / The chains around me are finally breaking.) Es un álbum en solitario en su sentido más verdadero; Gomez incluyó a un solo invitado, el rapero A$AP Rocky, que aparece en el primer single de Revival, “Good for You,” una canción susurrante que da una pista de lo que hace a Gomez más interesante artísticamente. Este fue un movimiento sin rodeos del patrón de la joven estrella del pop que de alguna forma consiguió que pareciera real, puro, incluso un poco incierto. Ella es el fantasma en la máquina cuando se trata de su trabajo: Coge la típica cosa planeada y la vuelve discordantemente humana.

En octubre, Gomez apareció en la portada de Billboard, y Rocky es citado en el artículo diciendo, bueno…

¿Leíste tu perfil en Billboard?

“¿Ese en el que yo salía en la portada? Sí.”

¿Leíste la cita de Rocky en él?

Gomez parece perpleja. “¿Qué dijo?”

Así que le leo la cita: “‘Está desarrollando su sensualidad,’ dice el rapero, que no reconoció a Gomez cuando escuchó la maqueta. ‘No creo que esté un 100% ahí todavía. Probablemente ella solo se ha acostado con Justin Bieber, si eso.’ dice con una risita. ‘Pero sinceramente, ella no estaba buscando un número 1. Lo hizo para excomulgarse de su imagen. Eso es valiente.’ ”

“Sí,” dice ella. “Bueno, quiero decir, no lo sé. Simplemente creo que es parte de cómo es él. Y en fin, he hecho que él sienta que tiene derecho a tener su propia opinión al respecto. ¿Qué voy a decir?”

Pensé que sería hiriente que alguien con el que he colaborado saliera y hablara con autoridad sobre con quién o con quién no me he acostado.

“Peores cosas han dicho de mí.”

¿No te molesta oírle darse crédito, en cierto nivel, de lo que era arriesgado o interesante de esa canción?

“Bueno, no creo que la gente realmente lo vea de ese modo. No lo sé. Mi discográfica no quería que ese fuera el primer single. Era un poco más como un riesgo, y él mencionó eso cuando le envié la canción. Dijo, ‘Al menos lo estás haciendo. Eso está guay.’ Creo que eso fue lo que dijo palabra por palabra. Dijo, ‘Es guay que realmente ella lo esté haciendo.’ ”

Y aquí está la cosa, dice ella: Rocky realmente ayudó a reescribir la canción. “Hizo un poco de lo suyo en ella, y reestructuró el puente completamente. Y creo que él elevó completamente la canción.” Luego una mirada dura aparece en sus ojos. “Pero hay dos versiones.” En el disco, la estrofa de Rocky está incluida. Pero en el vídeo original para la canción—y a menudo en la versión que suena en la radio—la estrofa de Rocky es omitida.

“Hay una [versión] conmigo”—una larga y deliberada pausa—“y hay una con él.”

En octubre, “Good for You” alcanzó el No. 5 en el Billboard Hot 100, convirtiéndose en el primer single Top 5 de Gomez. De Rocky también.

Estamos teniendo esta conversación en un momento extraño para Selena Gomez. Es la primera semana de marzo, dos años después de muchos de los eventos que inspiraron Revival, cinco meses después del propio Revival. Ella no quiere hablar del pasado, incluso aunque una buena parte de lo que está haciendo ahora es una clara reacción hacia él. Pero la historia que ha contado—o que ha sido contada para ella, da igual—permanece intrigantemente borrosa.

La historia pública fue algo como esto: En enero de 2014, Gomez fue a rehabilitación, pero no—según su representante—“por consumo abusivo de drogas.” Luego ella salió de rehabilitación y rápidamente tomó caminos separados con su mánager (su madre), su discográfica (la filial de Disney Hollywood Records), y su casero (también su madre). En algún punto de ese año, también dejó a su novio, Justin Bieber. Se convirtió en una astronauta, orbitando su antigua vida a una tranquilizadora y triste distancia. Después firmó con una nueva discográfica, Interscope, y pasó el resto del año y parte del 2015 escribiendo y grabando Revival, que trata sobre—de una manera explícitamente imprecisa—este periodo de conflicto y confusión.

Revival salió en octubre, e inmediatamente Gomez fue forzada, para entrevistas para revistas como esta, a revivir los eventos que inspiraron el álbum. Habló un montón sobre descubrir por fin quién era, y lo agradable que era ese sentimiento. Habló sobre aprender a calcular sus propios movimientos. Y ofreció algunas aclaraciones: Lo que la llevó a Meadows, un centro de rehabilitación en Arizona, no fue un problema de alcohol o de drogas sino la enfermedad auto-inmune lupus. Mientras todo el mundo estaba especulando sobre un problema de drogas, ella estaba recibiendo quimioterapia, un modo común de tratar la enfermedad.

No tengo deseos de hacer que Gomez se sienta incómoda, pero tengo curiosidad sobre unas pocas cosas. Por ejemplo: ¿Por qué ir a un centro de rehabilitación para una enfermedad auto-inmune? ¡Por qué tolerar rumores maliciosos durante más de un año cuando un simple comunicado de los hechos habría hecho que todo el mundo desistiera con su salvaje y en ocasiones cruel especulación sobre lo que le estaba ocurriendo? Pero estas son preguntas que nunca llego a hacerle.

Esto es delicado, pero comenzaste el año del que estamos hablando en rehabilitación—

“No, no, no, no, no,” dice Gomez, cortándome. Aquí en la tenue luz de la bolera, su rostro es tan fluido y expresivo como un anillo que cambia de color según el estado de ánimo, y su reacción hacia cualquier pregunta es evidente mucho antes de que ella comience a contestar. Frustración y disgusto pasan ahora por su rostro como una franja de nubes. “Lo primero, esto es algo con lo que todo el mundo tiene fijación. Me diagnosticaron lupus. Mi madre tuvo un aborto muy público. Así que tuve que cancelar mi gira. Necesitaba tiempo para simplemente estar bien. Y estaba pasando por leucemia”—creo que aquí se refiere a la quimioterapia—“y fue a dos sitios diferentes para esos tratamientos. Es realmente frustrante, porque se me permite 100% tener eso, pero creo que la gente simplemente quiere tener un poco de—”

Vuelve a tomar control sobre sí misma. “Entiendo lo que estás preguntando”—a pesar de que aún no he preguntado nada—“pero lo que digo es que no creo que realmente importe.” Vuelve a hacer una pausa. “Mi pasado parece ser mucho más fascinante para la gente que mi futuro, lo cual me deprime.”

¿Por qué crees que es así?

“No lo sé. ¿Por qué te importa a ti?”

Respondo que me importa porque estoy interesado en cómo ha experimentado lo que ha experimentado. En lo que le ha hecho. Estar tan enferma tan joven, por ejemplo—es excepcional, de la peor manera en la que algo puede ser excepcional.

Como respuesta ella me cuenta una historia—la historia de la primera vez que le contó a un desconocido sobre su enfermedad. Casi dudo sobre si volverlo a contar, porque es una anécdota sobre una famosa visitando un hospital infantil, lo cual es algo muy admirable, pero ninguno de nosotros es ingenuo, ni particularmente inclinado a estar a la altura de nuestros respectivos clichés. Pero esto es lo que hace Selena Gomez. Ella de alguna manera humaniza el hecho de que una famosa haga una visita caritativa a un jodido hospital infantil. Encuentra lo verdadero dentro de esto. Así que ahí va. Ella está en el hospital.

“Y había un niño que no me miraba a los ojos para nada. Y yo llevo mis sentimientos en mi rostro, como habrás observado. Y no me importa, es como soy. Y quería atraer su atención, incluso aunque quizá era demasiado. Así que le dije, ‘Pregúntame lo que quieras.’ Y él fue la primera persona a la que le conté, además de a mi mejor amiga y a mi familia, porque me preguntó, ‘¿Has tenido que pasar por algo como esto alguna vez?’ Y yo le dije, ‘Tengo lupus. Estuve en la unidad de cuidados intensivos durante dos semanas y media. Estuve en esta misma habitación.’ Y esa fue la primera vez que me miró.”

Me mira imparcialmente, como diciendo: Esto es todo, o lo tomas o lo dejas. “Ni siquiera me gusta sentarme y darle vueltas a esta experiencia,” dice con cansancio. “¿Fue divertido? No. ¿Es divertido tenerlo? No.”

Es suficientemente elegante como para no remarcar el hecho de que solo está dándole vueltas a este tema ahora porque yo se lo he preguntado. Hasta más tarde, al menos, cuando le pregunto lo que creo es algo más inofensivo, sobre ella y sus amigos.

Esa transición desde ser una estrella adolescente relativamente conocida a ser un adulto—¿por qué es tan difícil? ¿Cuál es el demonio o la oscuridad que os está esperando a vosotros?

Ha sido paciente, controlada, suficientemente simpática, pero ahora puedo oír puro enfado en su voz. “Somos objetivos fáciles. Cada uno de los niños que han sido criados así son objetivos fáciles. Es asqueroso, porque es interesante para los adultos que estos chicos soportan cosas extrañas porque están descubriéndose, ‘¿Me gusta esto? ¿Amo esto? Quizá amo a esta persona. Oh, estoy expuesto a esto, la gente está observando cada uno de mis movimientos y esto y aquello por culpa de Instagram y Twitter y puedes encontrarlo en todas partes.’ Hay una diferencia entre ser un fan—hay una diferencia entre eso y lo que  tienes que hacer.”

Me estoy dando cuenta de que ese  aquí no es genérico, sino muy, muy específico—me está hablando a mí. El  que está sentado enfrente de ella, de unos 30 años, haciéndole preguntas que ella preferiría no contestar, sacando temas de los que ella preferiría no hablar.

“¿Porque es, no lo sé, divertido, quizás? Es como ver un accidente de coche cuando pasas al lado. Quieres verlo.”

Ella quiere decir:  quieres verlo.

¿Apretarías el botón de adelanto rápido en esta fase de tu vida, si pudieras?

“No, porque no soy tan estúpida. Y lo entiendo. Solo tengo que ser paciente. Está disolviéndose lentamente cuanto más mayor me hago. Y solo tengo que ser paciente y hacer grandes cosas con calidad, desde producir a cantar y a actuar. Y uno por uno, seré capaz de cambiar el diálogo y a la gente no le importará todo lo que me ha ocurrido.”

Menciona que está trabajando con su madre, Mandy Teefey, de nuevo. En nada relacionado con ser mánager, sino como compañera de producción. Están desarrollando la novela para jóvenes-adultos Por trece razones con Tom McCarthy y también está trabajando con la compañía de producción de Kevin Spacey en una serie que Gomez describe como “Entourage conoce a Girls”—irá sobre “aquello con lo que las chicas tienen que lidiar, incluso la percepción de la religión y cosas como esa, cómo te afecta, y cómo de impresionable es Hollywood.”

Es Teefey a la cual Gomez da crédito por la persona relativamente sana y no terrible que es ahora. Su madre tenía solo 16 años cuando tuvo a Selena—a veces Gomez piensa sobre este hecho, cómo sería haber sido una madre adolescente, como lo fue su madre. “Me pone el estómago del revés,” dice. Su madre le dio la religión—Gomez es discreta pero intensa sobre su fe cristiana—y también alguna pista de cómo habría sido ser una persona normal, creciendo en Texas, muy lejos de donde se encuentra ahora. Le pregunto si alguna vez se imagina esa vida, la que tendría si nunca hubiera dejado Texas, y ella dice que sí: “Me habría enamorado y habría ido a la universidad. Creo que a lo mejor ahora estaría pensando en tener una familia e hijos, a los 24 años, que sería este año. Sí.”

Ese sí aparece como algo a medio camino entre un suspiro y una oración, el sonido de la imposibilidad.

No existe un patrón equivalente por el cual Gomez se encuentre a sí misma, por supuesto, así que ella está decidiendo el camino hacia adelante por su cuenta, como lo ha hecho con básicamente todo lo demás en su vida durante el año pasado. Unas pocas semanas antes de que nos conociéramos, había participado en Saturday Night Live por primera vez. Fue un fin de semana de nieve a finales de enero—Hamilton y Broadway y el resto de la ciudad habían cerrado, incluido el metro, pero aún así SNL siguió adelante. Todas sus amigas fueron. Recuerda deslizarse a través de la ciudad vacía, la nieve cayendo, la policía escoltándoles por el camino. “Todas las calles estaban cubiertas, y no había ningún coche fuera,” dice. “Era precioso.”

Estaba interpretando su single “Hands To Myself,” en un pequeño camisón negro con el que puedes ver en TV que no está del todo cómoda. “Solo recuerdo estar realmente nerviosa, y ensayarlo en el escenario de alguna manera me asustó,” dice. Puedes apreciar cómo ocurre en TV: Ella sale y tú no sabes muy bien si lo va a conseguir hacer. Pero lo hace, y al final—búscalo, es la cosa más maravillosa—se desploma en una opulenta cama redonda que habían traído como parte del decorado del escenario y rompe a reír, ahí en la cama toda para ella, en televisión nacional.

¿De qué te estabas riendo?

“Creo que estaba un poco petrificada. Y luego cuando acabé y lo había conseguido, estaba como, ‘Oh Dios mío, soy una idiota. Simplemente diviértete. No es como si estuviera salvando el mundo al interpretar esta canción.’ Fue uno de esos momentos donde pienso: ‘Gracias a Dios.’ ”